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Thakhek Loop y cueva de Kong Lor, 3 días en moto

Posted by on 22/11/2014 in Asia, Diarios de viaje, Laos, Un relato de Oceanía y Asia | 4 comments

Thakhek Loop y cueva de Kong Lor, 3 días en moto

3 días en moto haciendo el Thakhek Loop y visitando la cueva de Kong Lor [mytabs name=’Thakhek Loop’] Salimos rumbo sur desde Vientiane, la capital de Laos, por la carretera que atraviesa toda la estrecha franja sur del país. 6 horas después llegamos a Thakhek, una pequeña ciudad (o pueblo grande) a orillas del Mekong, que hace de frontera natural con Tailandia. Llegamos a Thakhek con la intención de alquilar una moto y recorrer durante 3 días los 450 kilómetros del famoso Thakhek Loop, una de las mejores rutas del país para recorrer sobre dos ruedas, según dicen. Lo mejor es hacer esta ruta en temporada seca, porque aún quedan varios tramos de caminos de tierra y al parecer en la época de lluvias son un auténtico infierno. Aún tenemos muy reciente la increíble ruta en moto que hicimos por Ha Giang, en Vietnam, hace menos de un mes, así que no sabemos muy bien qué expectativas crearnos del Thakhek Loop, ¡pero desde luego que las ganas que tenemos son muchas! El pueblo de Thakhek cuenta con varias guesthouses y restaurantes, pero poca cosa. Se nota que es un sitio de paso, sin demasiado interés. Aquí alquilamos la moto y aquí comenzó nuestra ruta, en sentido contrario a las agujas del reloj. El primer día en moto discurre por carreteras en muy buen estado, en dirección este hacia la frontera con Vietnam. Son tierras llanas salpicadas de montes kársticos de caliza. Hay algunos paisajes interesantes y el paseo es muy agradable, con el sol calentándonos poco a poco. Varios kilómetros después de que la carretera gire y comience a orientarse rumbo norte vemos un desvío a la derecha, la frontera vietnamita. El Thakhek Loop continua rumbo norte, así que rumbo norte seguimos. Lo mejor de esto es que la mayoría de tráfico -sobre todo de camiones- se desvía hacia el país vecino. Lo malo es que la carretera empeora un poco desde aquí. Este primer día es el más corto del Thakhek Loop, tan sólo 4 horas. Antes de llegar a Thalang Village, donde pasaremos la primera noche, la carretera se convierte en una serie de curvas y pendientes y cambia de un pavimento bien asfaltado a una carretera de gravilla, todavía en construcción. Están trabajando en ello. El paisaje en toda esta zona es bastante impresionante, kilómetros de áreas pantanosas a ambos lados de la carretera, salpicadas de troncos de árboles muertos que surgen del agua, dándole a la escena un aire un poco fantasmágorico, como si de cientos de árboles del ahorcado se tratara. Thalang Village es una pequeña aglomeración de casas con un par de guesthouses y un bonito atardecer sobre los pantanos y sus troncos muertos. La escena parece aún más surrealista según va disminuyendo la luz.   El segundo día del Thakhek Loop comienza con la misma carretera de gravilla, saliendo de Thalang Village y atravesando un largo puente. Tras unos cuantos kilómetros rodando, en los que vemos las maquinarias y las obras de la carretera, llegamos a la peor parte de la ruta (y a su vez la más divertida): la gravilla desaparece y con ella todo rastro de carretera, convirtiéndose en camino de tierra sin alisar ni ensanchar. Durante unos 20 kilómetros y cerca de 1 hora vamos haciendo motocross por los caminos mientras esquivamos baches y laosianos que caminan cargando diferentes artículos. Tras la...

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Vang Vieng y Vientiane, del tubing a la capital de Laos

Posted by on 18/11/2014 in Asia, Diarios de viaje, Laos, Un relato de Oceanía y Asia | 0 comments

Vang Vieng y Vientiane, del tubing a la capital de Laos

Vang Vieng y Vientiane, del tubing a la capital de Laos [mytabs name=’Vang Vieng y Vientiane’] Después de unas 7 horas de autobús desde Luang Prabang aterrizamos en Vang Vieng junto con Julian y Nadine. Hasta hace algún año Vang Vieng era la población con más fiesta de todo el país gracias al tubing; cientos de chavales se emborrachaban en el río subidos en sus flotadores, parando de bar en bar y saltando por tirolinas y trampolines gigantes al río. Pero después de unas 20 muertes por año (mezclando alcohol, acrobacias y rocas afiladas bajo el agua) las autoridades decidieron cortar por lo sano y cerraron casi todos los bares y atracciones del recorrido. Aún así, Vang Vieng es un sitio turístico repleto de gente que sigue viniendo a hacer tubing, y todavía siguen quedando 3 o 4 bares en el recorrido, uno de ellos regentado por el jefe de policía, según dicen. Pero además del tubing, hay varias rutas en bici o moto entre los bonitos paisajes por los alrededores de Vang Vieng que hacen que merezca la pena la visita,. Uno de los días en Vang Vieng lo dedicamos a alquilar una bici y hacer una pequeña ruta por estos caminos de los alrededores. Paramos sobre todo en la Blue Lagoon, una piscina natural fresca y bastante limpia, perfecta para refrescarse y tirarse (¡cómo no!) desde cuerdas oscilantes o trampolines naturales en lo alto de un árbol. Culo veo, culo quiero, así que tuve que probarlo, claro. Al día siguiente nos despedimos con mucha pena de Julian y Nadine, ellos siguieron su ruta mientras nosotros nos quedamos a hacer el famoso tubing. Al principio éramos un poco reacios, es el tipo de turismo que alteró la tranquilidad de los laosianos viendo pasar por su pueblo a borrachos en bañador y bikini, culturalmente para ellos un abismo de diferencia. Pero finalmente pensamos que ya que era lo típico de aquí teníamos que probarlo sí o sí (es de hecho el principal motor económico de Vang Vieng). Y nos dimos cuenta de cuán hipócritas podemos ser a veces, ¡porque nos lo pasamos como enanos! Estuvimos algo más de 3 horas bajando por el río montados en un neumático y parando en 3 de los 4 bares (todos ellos al principio). He de decir que si en los 3 o 4 bares que quedan en el recorrido del Tubing hubiéramos encontrado cientos de personas y una fiesta descontrolada seguramente no nos hubiera gustado, pero 20 o 30 personas por bar, chupitos gratis, cervezas, gente maja que conocer y refrescarse río abajo sin hacer nada… ¡Combinación perfecta para un día de calor! Eso sí, la resaca de la mañana siguiente también fue una  combinación perfecta con las 4 horas de minibús,¡Qué horror! La culpa es de los chupitos de lao lao, el whisky de arroz gratis con el que te atosigan todo el día, y quizás también de haber seguido bebiendo por la noche en los bares de Vang Vieng. Eso sí, las cámaras y los neumáticos sobre el río nunca han hecho buenas migas, así que las fotos del tubing os las tendréis que imaginar…     Después de Vang Vieng, sus alrededores y su tubing, llegamos a Vientiane, la capital de Laos. Paramos sólo un par de días ya...

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Luang Prabang: Mekong, budismo y cascadas

Posted by on 14/11/2014 in Asia, Diarios de viaje, Laos, Un relato de Oceanía y Asia | 0 comments

Luang Prabang: Mekong, budismo y cascadas

Luang Prabang: Mekong, budismo y cascadas [mytabs name=’Luang Prabang’] Después de unos cuantos días tranquilos en Nong Khiaw y Muang Ngoi pensábamos que a nuestra llegada a la capital turística del país eso se acabaría, pero masificación, estrés y trepidancia no están en el adn laosiano, y Luang Prabang no es una excepción. De hecho, quizás ni existan estas palabras en su vocabulario. Llegamos con Julian y Nadine, nuestros compis alemanes, y pese a los altos precios de la ciudad -con respecto a Laos– encontramos un sitio bueno y barato para quedarnos. Nuestra intención en Luang Prabang era quedarnos quizás una semana o dos, a lo mejor trabajando en algún sitio. En la ciudad abundan los alojamientos de todo tipo, bares, restaurantes, agencias de turismo… Es el centro turístico del país. Sin embargo, las calles son tranquilas, la arquitectura colonial de estilo francés y las numerosas plantas y árboles le dan a la ciudad un aire apacible, hay numerosos templos budistas y los monjes pasean por todas partes, incluso hay una procesión matutina todos los días a la que acuden muchos turistas para verlos. Hemos estado 5 días en Luang Prabang, y nos lo hemos tomado con mucha calma. Hay que decir a nuestro favor que al principio el clima no nos ha acompañado, ha llovido bastante. Pero después de esos primeros días decidimos que no nos íbamos a quedar aquí a no ser que encontráramos algo que realmente nos motivara, cosa que no ha pasado. Luang Prabang es 100% turística. Muchos extranjeros (sobre todo franceses) han montado aquí negocios, y puedes encontrar restaurantes de muchos estilos de cocina, sobre todo en el centro de la ciudad, en la pequeña península que forman el Mekong y el Nam Khan; ahí es donde todo se concentra, pero sin llegar a masificarse, manteniendo siempre ese espíritu relajado laosiano. Pero no todo son templos en Luang Prabang. En las afueras hay varios sitios que hay que visitar, como por ejemplo las dos principales cascadas de los alrededores, Kuang Si y Tad Se (en días distintos). Además hay unas cuevas que nosotros no visitamos.  Las cascadas son una muy buena visita de medio día, sobre todo si el calor aprieta, como pasó después de los primeros días de lluvia. Te puedes dar un chapuzón a la vez que disfrutas de las vistas y la naturaleza en ellas, aunque suele haber mucha gente. Las más grandes son las cascadas de Kuang Si, a unos 45 minutos en tuk tuk de Luang Prabang. Son las más importantes y también las más bonitas. Nada más entrar hay un centro de rescate y recuperación de osos que ni siquiera sabíamos que existía. Luego hay una sucesión de piscinas naturales y pequeños saltos de agua de color turquesa, para llegar al gran salto de agua principal en la parte de arriba. Te puedes bañar en muchas de las pozas, y lo mejor es no llegar muy tarde por la mañana para poder sacar fotos sin que aparezcan mil chinos en ellas.   Al día siguiente fuimos a las otras cascadas, las de Tad Se. No son tan espectaculares pero para darse un baño y refrescarse están bastante bien. Si tuviera que elegir entre una de las dos, sin duda me quedaría con las de Kuang Si. Además en las cascadas de Tad Se puedes...

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Nong Khiaw y Muang Ngoi, relax junto al río

Posted by on 09/11/2014 in Asia, Diarios de viaje, Laos, Un relato de Oceanía y Asia | 0 comments

Nong Khiaw y Muang Ngoi, relax junto al río

Nong Khiaw y Muang Ngoi, pueblos de río y relax [mytabs name=’Nong Khiaw y Muang Ngoi’] Supongo que la mayoría de vosotros al leer el título diréis -«¿De qué carajo habla este chico?«-. Bien, como me ha ocurrido con casi todos los lugares de Laos, yo tampoco había oído mencionar estos dos sitios en mi vida. Pero aquí estamos para solucionarlo. Laos es un país tranquilo, mucho. Los laosianos se toman la vida con más calma que sus vecinos asiáticos, sobre todo si los comparamos con China o Vietnam. ¿Virtudes de esto? El acoso al turista es mucho menor (si quieres comprar, tú ven, que yo te espero aquí sentado), los cláxones no te persiguen hasta en tus pesadillas (yo giro la curva y si tú vienes de frente ya apañamos, pero sin montar escándalo) y la gente no tiene la cara estirada del estrés (sabaidi + sonrisa). Teniendo todo esto en cuenta, el paradigma laosiano de la tranquilidad estaría en Nong Khiaw y Muang Ngoi. No diré que estos dos pueblos, a orillas del río Ou, no sean turísticos. Al contrario, son muy turísticos, pero a su vez son muy tranquilos, aquí las «bajas por estrés» no existen. Nong Khiaw es el mayor de ellos, el fácilmente accesible por carretera. Está a unas 3 horas y media al noreste de Luang Prabang –la meca del turismo en el país- y por su cercanía y su entorno enclavado en el río y rodeado de montañas atrae a muchos turistas. Nada más poner un pie en Nong Khiaw te das cuenta de que el pueblo está dividido en dos mitades separadas por un gran puente. Podríamos decir, exagerando un poco, que su mitad norte se corresponde más a la de un auténtico pueblo local -comercios, escuelas y menos afectado por el turismo-, mientras que su mitad sur acapara la mayor concentración de alojamientos, agencias y restaurantes para turistas, que aunque son unos cuantos, tampoco es algo desproporcionado. Los atractivos de Nong Khiaw son el relax, las vistas del río flanqueado por montes, el kayaking y las excursiones a los alrededores, tanto caminando como en bici. Hay varias cuevas que se pueden visitar, un trekking de un día a las 100 cascadas (dicen que es lo mejor de aquí, pero hay que ir en tour y era tan caro que no lo hicimos) y también hay una pequeña caminata en la que puedes subir a lo alto del monte junto al pueblo, con unas bonitas vistas de Nong Khiaw y el río desde arriba. Después de una hora subiendo, sudando como un pollo, empezó a diluviar y fue toda una suerte que justo estuvieran construyendo un pequeño parapeto en la cima del monte. Eso sí, el descenso fue como bajar una montaña de piña untada en queso filadelfia, aprendí patinaje sobre barro.       Después de 3 días atrapados por Nong Khiaw decidimos junto a nuestros nuevos amigos alemanes Julian y Nadine, muy majos ellos, que nos íbamos a acercar a su versión reducida: Muang Ngoi. Efectivamente, si Nong Khiaw es tranquilo, a una hora río arriba existe Muang Ngoi, un pueblo aún más pequeño -apenas unas calles- y aún más tranquilo que el anterior. Así que salimos con la barca río arriba (fue interesante coger los rápidos a contra corriente) y nos fuimos a pasar un día con su noche a Muang Ngoi...

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Luang Namtha, jungla y kayak en el norte de Laos

Posted by on 07/11/2014 in Asia, Diarios de viaje, Laos, Un relato de Oceanía y Asia | 2 comments

Luang Namtha, jungla y kayak en el norte de Laos

Luang Namtha, junglas, kayaks y tribus en el norte de Laos [mytabs name=’Luang Namtha’] ¡Ya estamos en Laos! Después de recorrer durante un mes el vecino Vietnam hemos entrado al país en autobús por el noreste, una zona verde, húmeda y de montaña. De Laos se dice que su gente es tranquila y que el país también lo es, mucho más que Vietnam. En lo poco que llevamos aquí podemos confirmarlo: la gente no te presiona, de hecho muchas veces hasta les cuesta levantarse para atenderte. Llegamos a Muang Khua después de muchas horas de autobús en las que, sobre todo en la parte vietnamita, temimos por nuestras vidas varias veces: carreteras en pésimo estado e interminables barrancos no son la combinación más tranquilizadora. Pero llegamos, sanos y salvos. Muang Khua es un pequeño pueblo dividido por un gran río y un enorme puente atirantado con tablones de madera como base que impresiona bastante, sobre todo cuando ves cómo las motos te adelantan mientras lo cruzas. El pueblo es un sitio tranquilo y local, pero no tiene ningún encanto especial salvo la posibilidad de ir a conocer tribus locales en los alrededores o bajar en barco durante muchas horas hasta otros pueblos más turísticos. Nosotros nos quedamos una noche, después de eso decidimos ir al noroeste del país, a la zona de Luang Namtha, después de unas 7 horas de viaje.   La gente viene hasta Luang Namtha para hacer senderismo por la selva, visitar comunidades de etnias locales y recorrer el río en kayak o rafting, dependiendo de la época. Nada más llegar a la ciudad y ponernos a buscar actividades para hacer dimos con una agencia en la que buscaban «voluntarios» para trabajar en ella a cambio de alojamiento, comida y una pequeña comisión. La tentación fue fuerte, quizás para 2 o 3 semanas… ¿Por qué no? Pero después de dar varias vueltas por el pueblo decidimos que éste no era el sitio en el que nos quedaríamos a hacer algo así. Luang Namtha es un sitio excesivamente tranquilo que apenas tiene 2 calles de interés y un mercado de comida nocturno, además de escaso encanto. La gente viene aquí para recorrer los alrededores, no para quedarse en Luang Namtha. Contratamos un tour de dos días en esta agencia de la que os hablo. El tour incluía un día de kayaking por el río Nam Tha, una visita a una pequeña comunidad local, pasar la noche en otra de las pequeñas comunidades junto al río y un segundo día de trekking por la jungla. Ya que habíamos venido hasta aquí había que hacer algo, y por unos 40 € los dos días el plan tampoco estaba nada mal. Compartimos este tour con Stephanie, Naana, Jerome y Yann, nuestros compañeros de ruta junto a Mee, nuestro guía. Hicimos buen grupo rápido. Y el tour fue muy interesante, así que esas dos cosas hicieron que mereciera la pena el dinero invertido. El kayaking por el río Nam Tha, el primer día, fue lo mejor de todo. Duró más o menos 5 horas, en las que hubo que remar bastante durante algunos tramos. Paramos en una pequeña comunidad de una etnia local (estuvo bien, pero nada especial) y comimos a la orilla del río, con Mee de cocinero. Lo mejor sin duda fueron los varios tramos de rápidos, algunos de ellos con...

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Sapa y Bac Ha, montañas y etnias

Posted by on 01/11/2014 in Asia, Diarios de viaje, Un relato de Oceanía y Asia, Vietnam | 19 comments

Sapa y Bac Ha, montañas y etnias

Sapa y Bac Ha, montañas y etnias en el norte de Vietnam [mytabs name=’Sapa y Bac Ha’] Sapa y Bac Ha, en el noroeste de Vietnam, han sido nuestra última parada en el país. Después de volver muy impresionados de Ha Giang, en el noreste, encontramos en Sapa otro mundo distinto. Sapa es una ciudad a 1500 metros de altura con aspecto de pueblo de montaña. Tiene la niebla, el frío, el encanto… y los turistas. Hay muchos alojamientos y muchos restaurantes, y en general los precios son más altos que en casi cualquier parte del país (exceptuando quizás Nha Trang). Al estar relativamente cerca de Hanoi y ser fácilmente accesible por tren (hasta la vecina Lao Cai), es uno de los destinos más concurridos del país, atrayendo a turismo de todo tipo. Pese a estar bastante abarrotada y al continuo acoso vendedor de las numerosas mujeres de las etnias minoritarias de los alrededores, Sapa nos ha gustado bastante. Es un sitio tranquilo, fresco, y las vistas de los valles de los alrededores son espectaculares. El principal atractivo de la ciudad son los trekkings por toda la zona, partiendo directamente desde la ciudad. Puedes escoger desde unas pocas horas hasta varios días, y casi todos los alojamientos tienen su propia agencia de turismo que te gestionan lo que quieras. Nosotros hicimos varias pequeñas escapadas por libre, intentando no perdernos, pero el clima no nos acompañó demasiado. Sólo el camino para llegar hasta Sapa desde Lao Cai -la ciudad más grande, en la parte baja- es una gozada para la vista. Son algo más de 20 kilómetros en los que asciendes y asciendes durante casi una hora por las laderas de los montes, con unas vistas increíbles de los valles y los arrozales entre la niebla. La diferencia de temperatura entre ambas ciudades también se nota, pasas del sudor a la chaqueta. Y si no tienes, no te preocupes, al llegar a Sapa encontrarás multitud de tiendas de ropa de montaña, North Fake. Pero al comparar Sapa con nuestra reciente visita a Ha Giang, sinceramente no hay color. El trato de la gente es distinto, la gente de las etnias locales de aquí no tienen otro interés que tu dinero, y el turismo ha pervertido un poco toda esta zona, que pese a todo es muy bonita y sin duda merece venir a verla.         El otro punto fuerte por el que la gente viene aquí es para visitar el mercado de los domingos de Bac Ha, a unas 3 horas de Sapa. De hecho, los fines de semana Sapa se llena de turistas, en gran parte para visitar este mercado. El mercado de Bac Ha es un despliegue de color, telas, comida, animales y multitud de mujeres de todas las etnias de los alrededores, que cada domingo vienen aquí a comprar y vender sus productos desde todos los pueblos de los alrededores. Se nota que sigue siendo un mercado por y para locales, pese a que mires donde mires siempre verás a algún turista paseando entre los puestos. Aquí, a diferencia de Sapa, los locales son menos invasivos con los turistas, puedes pasear por todo el mercado sin sentirte demasiado acosado e incluso, en palabras de nuestro guía, las señoras no tienen ningún problema con el hecho de que los turistas les saquen fotos. De hecho, apenas te miran....

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Ha Giang, en moto por el increíble norte de Vietnam

Posted by on 29/10/2014 in Asia, Diarios de viaje, Un relato de Oceanía y Asia, Vietnam | 61 comments

Ha Giang, en moto por el increíble norte de Vietnam

Ha Giang y el loop a la carreta QL34: La mejor experiencia, en el norte de Vietnam [mytabs name=’De Ha Giang a Dong Van’] El sur de Vietnam nos defraudó, con Hoi An y Hanoi comenzó a conquistarnos y Halong Bay fue una grata sorpresa, un «¡ohhhh!» que nos demostró que Vietnam al fin y al cabo tenía lugares que merecían mucho la pena, pese a lo sobreexplotado que está turísticamente. Pero sin duda la mejor experiencia en este país ha sido una pequeña región al norte, junto a la frontera con China; es la más septentrional y también la más pobre, dicen.  Ha Giang no aparece resaltado en las guías, al menos no en las que hemos visto, y las infraestucturas para el turista aún se pueden contar con los dedos de una mano. Una ruta por carretera, ese es el motivo para venir a Ha Giang. Un espectacular recorrido circular de más de 300 km, considerado como el mejor de todo Vietnam. Además de eso, también es el lugar menos afectado por el turismo que hemos visto en nuestro recorrido por el país, aunque desafortunadamente parece que eso está comenzando a cambiar. Vinimos hasta aquí desde Sapa, el gran centro turístico del norte (que dejo para el último capítulo) en un autobús de 6 horas, pasando primero por Lao Cai. En realidad fueron 3 horas de autobús y 3 horas de olla; el estado de la «carretera» hizo que golpeáramos techo y ventanas del autobús como si rebotáramos dentro de un gigantesco pinball. Tras el emocionante viaje (que volvimos a repetir a la vuelta en dirección inversa) encontramos Ha Giang una ciudad muy local, ajetreada pero a su vez tranquila, situada a ambos lados del río Lo. La gente no estaba tan quemada por el turismo, incluso te sonreían y saludaban por la calle, sobre todo los chavales. Tras pasar una noche en Ha Giang alquilamos una moto y al día siguiente comenzamos nuestra ruta, nuestro objetivo al venir aquí: recorrer en algo más de dos días unos 340 kilómetros. El paisaje de toda esta zona es uno de los más impresionantes que hemos visto hasta ahora en este viaje, y me refiero al viaje en conjunto, no sólo Vietnam. Ya en los primeros kilómetros saliendo de Ha Giang empezamos la ruta con una tranquila y suave ascensión, remontando la carretera junto al cauce de un río, internándonos por un valle. Después comienza una subida más pronunciada, las primeras curvas de verdad. Los paisajes cambian cada 2 horas, pasando del verdor selvático a zonas de arrozales en laderas de grandes montes, casi siempre envuelto todo en una ligera bruma. La tierra arcillosa en algunos tramos le da un color rojizo que contrasta con los colores del río y de los montes. Las fotos no le hacen justicia a esta ruta, pero ahí van unas cuantas. Nuestro segundo día de ruta fue el más intenso. Nos levantamos pronto en Yen Minh y nos ponemos rumbo norte, en lo que se considera el tramo de carretera más bonito del país. Comenzamos una ascensión de sucesivos montes, uno detrás de otro, y los árboles van desapareciendo para dar paso a grandes bloques en un paisaje de montañas calizas, con un clima bastante más frío, entre la niebla, mientras la carretera gira y serpentea cortando el paisaje. En toda la ruta se atraviesan pequeñas aldeas, con casas...

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En crucero por Halong Bay

Posted by on 24/10/2014 in Asia, Diarios de viaje, Un relato de Oceanía y Asia, Vietnam | 25 comments

En crucero por Halong Bay

En crucero por Halong Bay, recorrido e información de una de las joyas de Vietnam [mytabs name=’Halong Bay’] Halong Bay, declarada una de las 7 maravillas naturales del mundo, es posiblemente el lugar más visitado de todo Vietnam. Significa «Dragón descendente» ya que, según la leyenda, en una de sus guerras contra invasores (chinos) los dioses enviaron en su defensa dragones que escupían joyas y jade, que se hundieron en el agua para resurgir como los cerca de 2000 islotes que salpican la bahía, haciendo que los barcos enemigos chocaran y se hundieran. Después de esta intro no hace falta explicar por qué hemos venido hasta aquí, ¿verdad? Acabamos el capítulo anterior en Hanoi, recorriendo junto con René y Laia muchas agencias para encontrar el crucero por Halong Bay que más nos encajara (y al mejor precio posible). En la otra pestaña de arriba «Información Crucero Halong Bay» hago una descripción extensa de precios y compañías que vimos, así como una descripción de nuestro barco y nuestro itinerario. Halong Bay atrae a muchísimos turistas, y ¡Cómo somos! Siempre queremos estar rodeados de la mínima gente posible. Exclusividad. Pues en eso nos basamos para contratar nuestro crucero por Halong Bay. Como hasta ahora Vietnam nos estaba decepcionando un poco y tampoco habíamos derrochado demasiado dinero decidimos tirar la casa por la ventana y gastarnos algo más en hacer un crucero que realmente mereciera la pena, queríamos que la experiencia de Halong Bay fuera buena, así que, más que basándonos en lujos, acabamos escogiendo una agencia que hacía una ruta que se salía del itinerario común que ofrecen la mayoría de las agencias, ¡Y la verdad es que acertamos de pleno! El primer día es similar para casi todos los cruceros que hay en Halong Bay, ahí no hubo escapatoria, todos hacen la misma ruta. Aún así, pensaba que encontraríamos aún más gente de la que vimos. Lo peor de esto fue la visita a una enorme cueva, muy repleta de gente  aunque bonita. El resto del tiempo estuvimos bastante a gusto, al fin y al cabo sabes que un sitio como éste lo tienes que compartir con más gente, no va a ser sólo para ti. Pero Halong Bay es grande, mucho. Hay otros sitios similares a Halong Bay en el mundo, con formaciones kársticas que emergen del agua, y curiosamente ya hemos visitado los más importantes en este viaje (o anteriores). El Nido (Filipinas), Koh Phi Phi (Tailandia) o Guilin (China) son los ejemplos más famosos junto a Halong Bay. Pero éste último es sin duda el más grande, el que más formaciones acumula, y quizás el más bonito por tener tantos y tantos islotes. Lo que estropea un poco las fotos es la continua calima brumosa que vestía a todos los islotes. Pese a que el tiempo ha sido soleado no se puede decir que estuviera totalmente despejado, siempre había una pequeña neblina envolviendo todos los islotes, como si les diera vergüenza enseñarse del todo. A cambio, la silueta aserrada del horizonte, con el mar salpicado de islotes envueltos en neblina, era espectacular. En estos 3 días de crucero por Halong Bay hemos recorrido la bahía arriba y abajo, y aunque al principio sí que había muchos barcos, por la tarde la cosa fue mejorando y cada barco ocupaba alguna pequeña bahía, extendiéndose por la zona. Hicimos kayak, subimos a un mirador, disfrutamos de una buena cena y hasta quizás se nos fuera la mano un poco la primera...

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De Saigon a Hanoi II : Hoi An, Hue y Hanoi

Posted by on 21/10/2014 in Asia, Diarios de viaje, Un relato de Oceanía y Asia, Vietnam | 0 comments

De Saigon a Hanoi II : Hoi An, Hue y Hanoi

De Saigon a Hanoi II : Hoi An, Hue y Hanoi [mytabs name=’De Saigon a Hanoi II’] Aquí está la segunda parte de nuestra ruta vietnamita de Saigon a Hanoi. Después de la primera parte hablando de nuestro desencanto con Mui Ne, Dalat y Nha Trang ahora seguimos rumbo norte, parándonos en Hoi An, el pueblo con más encanto de Vietnam, Hue, la antigua capital imperial, y por último Hanoi, la capital del país, donde «Asia» y «caos» se definen en una ciudad.   Vamos buscando la mejoría de Vietnam, vamos rumbo norte y hasta ahora lo que hemos visto no nos ha dicho gran cosa, así que confiamos en que la cosa vaya a mejor. Nos pasa por no escuchar los consejos que nos dicen «¡Vete al norteeee, veteee al norteee!». Pero también me conozco: si nos saltamos el sur siempre me quedará la espina clavada de saber si era o no como lo pintaban. Llegamos a Hoi An en un sleeping bus desde Nha Trang. Nada más bajar del bus comienza el asalto de los cazaturistas, as usual. Todo el mundo tiene hoteles, se les caen los hoteles de los bolsillos, y cada cual es mejor que el de su vecino. Nuestra estrategia siempre es alejarnos 50 metros del bus hasta estar fuera de su radar y pararnos a decidir tranquilamente. Funciona. Al final, tras media hora de caminata por las calles de Hoi An buscando el mejor precio no podemos resistirnos y nos quedamos en una guesthouse por 10 US$ (arduo regateo, temporada baja) que nuestros sudorosos cuerpos no se merecen; no sabemos cómo hemos acabado en una habitación así de lujosa. En la pestaña de «Datos Prácticos» pongo cuál es, cómo se llama y la foto de la habitación. Hoi An resulta ser un pueblo encantador, plagado a partes iguales de bonitas y amarillas casas de arquitectura tradicional y turistas que deambulan por ellas. Ser tan bonito tiene un precio, supongo, pero pese a la cantidad de gente, tiendas de souvenirs y ropa a medida, restaurantes, gente-que-te-ofrece-cosas y un largo etc., la verdad es que Hoi An nos gusta mucho, ¡sí!   Le dedicamos 3 días, y no sólo a recorrer el pueblo, si no también los alrededores (moto y bici). Hay un par de playas cercanas y unas interesantes (pero sin pasarse) ruinas de la extinta cultura Champa, dominadora de la zona durante siglos. Se llama My Son y están a 50 kilómetros, así que mejor ir en moto o en tour organizado (no sabemos cuánto vale esto último). Desde luego, Hoi An es el sitio más fotogénico que hemos visto hasta ahora en Vietnam. Menos mal que las cámaras ya no van con carretes, nos hubiera salido por un pico. Los farolillos adornan las calles, los colores resaltan las fotos, hay un bonito paseo por el casco antiguo, tanto de día como de noche. Hay un mercado nocturno al otro lado del puente y un mercado diurno que merece más la pena. Otras atracciones requieren de un pase turístico que te permite el acceso a 4 o 5 de ellas, incluyendo el famoso Puente Japonés, para el que curiosamente hay que pagar desde un lado pero no desde el otro… ¡Todos locos!     En Hoi An abundan las tiendas de ropa a medida. Los precios no son tan baratos como en otros sitios pero no están mal si consigues regatear, y...

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De Saigon a Hanoi I : Mui Ne, Dalat y Nha Trang

Posted by on 18/10/2014 in Asia, Diarios de viaje, Un relato de Oceanía y Asia, Vietnam | 0 comments

De Saigon a Hanoi I : Mui Ne, Dalat y Nha Trang

De Saigon a Hanoi I : Mui Ne, Dalat y Nha Trang [mytabs name=’De Saigon a Hanoi I’] Rumbo norte por Vietnam, allá vamos después de nuestra visita a Saigon y el Delta del Mekong. Antes de venir teníamos de Vietnam la idea de un país bastante rural y poco explotado turísticamente. ¡Nada más lejos de la realidad! Moverte en bus aquí significa hacer una única ruta costera desde Ho Chi Minh City (Saigon) hasta Hanoi, la capital, y esta ruta está bastante sobreexplotada turísticamente. Como ya comenté en el post anterior, el Open Bus Ticket es la opción más sencilla y la que casi todo el mundo hace, y en este recorrido costero de más de 1500 kilómetros hemos ido parando en diferentes sitios del país. Por respeto a la salud del lector voy a dividir esta ruta de Saigon a Hanoi en 2 capítulos; no quiero que nadie caiga fulminado y golpee su pantalla con la cabeza, así que he decidido mejor seccionarlo en dos partes, empezando este primer capítulo con los 3 primeros sitios en los que paramos: Mui Ne, Dalat y Nha Trang. Mientras que Mui Ne y Nha Trang son dos (sobrevalorados) destinos de playa por excelencia aquí en Vietnam, Dalat es una ciudad de interior más fresca y montañosa. Mucha gente viene a Mui Ne porque escucha que es uno de los mejores destinos de playa del país. A lo mejor influye -seguro- el haber venido de Filipinas, pero aún así es difícil encontrarle el encanto a la kilométrica playa de Mui Ne. Consiste en una carretera costera de varios kilómetros salpicada en toda su extensión de resorts, guesthouses, restaurantes y agencias de viaje, antes de llegar al pequeño pueblo de pescadores que hay en su extremo. Extrañamente para un lugar de playa, la vida parece que se concentra a lo largo de la carretera más que a lo largo de la playa, lo cual ya de por sí no habla demasiado bien de la playa, ¿verdad? El agua marronácea y turbia y la arena con basura y repleta de medusas muertas del tamaño de pizzas familiares no ayudaban tampoco a cambiar esa imagen, así que no es de extrañar que sólo 4 o 5 insensatos vietnamitas se metieran al agua a darse un chapuzón. Queremos pensar que puede ser por la temporada (lluvias), pero la playa de Mui Ne vale más bien poco. Además, es un reducto de rusos hasta tal punto que la gran mayoría de letreros y menús los encuentras en vietnamita y en ruso, pero no en inglés. Lo mejor de Mui Ne son sus dunas. Alquilamos una moto y nos fuimos a visitar las Dunas Blancas, a unos 20 kilómetros por una buena y despejada carretera. Es lo que más nos gustó de Mui Ne, aunque el sol hizo que nuestra travesía por el desierto durara poco más de media hora, antes de que el riesgo a morir desintegrados se convirtiera en una opción muy probable. Estoy exagerando, en realidad son bastante pequeñas. También hay una Duna Roja en Mui Ne, más cerca del pueblo, pero al parar vimos que tenía una cuarta parte del encanto de la Duna Blanca y además estaba bastante más repleta de basura. La otra parada obligatoria en Mui Ne, aparte de la Duna Blanca, es el Fairy Stream....

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