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VARANASI

Posted by on 24/06/2011 in Asia, Diarios de viaje, India, Norte de la India | 2 comments

VARANASI

Share This: Varanasi, India en estado puro Varanasi, o Benarés. Si una ciudad puede ejemplificar la esencia de la India sin duda esa es Varanasi. Caótica, bañada por el Ganges, esta ciudad sagrada es una de las más antigua de la humanidad y según los historiadores puede datar de hace unos 4000 años. Una intrincada red de callejuelas salpican la ciudad en la parte en la que toca el gran río sagrado y todos los ghats se despliegan a lo largo de su orilla, es la mejor parte de la ciudad para mí. El calor y la humedad hacen que no pares de sudar, caminas paso a paso entre el laberinto cercano a los ghats y acabas dando con una calle con tráfico rodado en la que los humanos transitan como lemmings, sin tregua. Juraría que a cualquier hora del día aquí no hay ni un respiro, ni un hueco, una infinita cadencia de vehículos convierte el caluroso ambiente de la ciudad en una cacofonía de bocinas y la polución se suma al sudor de tu cuerpo como un buen protector solar. Puedes llegar a odiar Varanasi. La gente te implorará, te venderá, te preguntará, te ofrecerá, te pondrá al límite. Montarás es un rickshaw que te llevará a otra parte de la ciudad, y en cualquier momento, durante el trayecto, inmerso en medio del caos, extrañamente te invadirá una gran sensación de paz, te arrebujarás cómodo contra el sucio asiento del rickshaw, mirarás hacia afuera y pensarás «me encanta esta ciudad y este país». Puedes llegar a amar Varanasi. Precisamente por eso es la esencia de la India, porque se ponen de manifiesto todas esas sensaciones que te invaden a lo largo del país. Dicen que la India la amas o la odias. Difiero. La India la amas y la odias. Hay momentos en que deseas meterte en una burbuja y aislarte del resto del mundo, de los millones de indios y de la polución y el ruido. Otros, sin embargo, asoma a tu cara una sonrisa y te das cuenta de que estás viviendo; esa extraña sensación que te golpea a veces cuando viajas: simplemente sentir que estás viviendo, sentirte más vivo que nunca. Y es algo que casi siempre olvidamos cuando estamos inmersos en el ciclo de monotonías y rutinas en que hemos convertido nuestras vidas. Si te das un paseo por los ghats verás que en Varanasi la vida y la muerte van de la mano, conviven en armonía. En un crematorio a orillas del Ganges verás cuerpos humanos ardiendo en piras funerarias, o familiares arrojando algún miembro sobrante de la cremación al río, ese gran río sagrado en el que tu ciclo de reencarnaciones por fin acaba. Y todo esto a los occidentales nos choca, shock cultural que se suele decir, hace tiempo que eliminamos la muerte de nuestras vidas, como se esconde el polvo debajo de la alfombra con la escoba. En la India se le mira a la cara, imposible no hacerlo. Tráfico, polución, vacas todopoderosas, estrechas callejuelas, vendedores, guías, ghats, muerte, ceremonias al atardecer… Benarés es un atentado a los sentidos, a todos ellos (el olfato uno de los más destacados), imposible faltar a la cita con esta ciudad. Una única recomendación: que no sea la primera, mejor hacer la toma de...

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AMRITSAR

Posted by on 21/06/2011 in Asia, India, Norte de la India | 0 comments

AMRITSAR

Share This: Amritsar, la ciudad santa del sijismo Desde hace años tenía la ciudad de Amritsar en mi cabeza, no me preguntéis por qué. Quería visitar el Templo Dorado. Por eso fui especialmente insistente en venir aquí, pese a la paliza que supuso bajar desde Srinagar por carretera hasta Jammu y posteriormente hasta Amritsar en tren. En Jammu pasamos una noche, descansando sobre todo, y no le encontramos mucho que destacar (cierto es que tampoco le dimos muchas oportunidades) salvo un interesante templo hindú en el centro de la ciudad, plagado de multitud de pequeñas imágenes de dioses de muchos brazos y muchas cabezas; se agradecía volver a ver el colorismo de los templos hindús, sobre todo después de los días pasados rodeados del sobrio islamismo cachemir. Como decía, llegamos a Amritsar en tren desde Jammu, y nos alojamos en un gran caserón llamado «Tourist Guesthouse», bastante cercano a la estación, después del correspondiente tira y afloja por el precio y ubicación de las habitaciones, cosa necesaria en cualquier punto del país. La visita al Templo Dorado no me decepcionó, todo lo contrario, me fascinó. Amritsar y el Templo Dorado son el lugar más sagrado para los Sij (o Sikh), la cuarta religión de la India por número de seguidores tras el hinduísmo, islamismo y cristianismo. Se supone que todo sij debe peregrinar al menos una vez en la vida al Templo Dorado. Y te lo crees cuando ves la marea humana que invade el enorme recinto que ocupa el templo. Como en el resto de sitios de la India, he sido sometido al minucioso escrutinio y allá por donde iba todos los sijs me miraban como anonadados y sin ningún tipo de disimulo, además de haberme hecho varias docenas de fotos… nunca entenderé el por qué. Después de la visita al Templo Dorado fuimos a un curioso evento: el cierre de la frontera indio-pakistaní, a escasos kilómetros de Amritsar. Es algo digno de verse, y por todo el espectáculo que lo rodea me resultó más parecido a una final de la Superbowl que a una ceremonia seria. Se realiza todos los días al atardecer y es gratuito. De hecho, los turistas extranjeros tienen un palco exclusivo para ellos, sin tener que soportar el aglutinamiento de los cientos de turistas indios. En el lado pakistaní las gradas, además de ser más pequeñas, no presentaban el aspecto de masificación que se veía en nuestro lado. Y por la noche el Meta y yo decidimos ir a dormir al Templo Dorado, junto con todos los peregrinos. Aceptan a cualquier persona de cualquier religión dentro de su recinto para pasar la noche, y también ofrecen comida gratuita a cualquiera que la pida. Siempre aceptando donativos voluntarios, por supuesto. Fue una gran experiencia pasar allí la noche, sobre el duro suelo de marmol, y entrar a ver la ceremonia del cierre del Libro Sagrado en el templo central, portando entre los feligreses un gran palanquín de plata con todo el fervor de la muchedumbre luchando por acercarse… se respira la fe dentro del Templo. Lo malo, que a las 4:00 de la mañana debe levantarse todo el mundo para las oraciones, con sijs encargados para tal propósito, ya que van despertando uno a uno a los durmientes. Como decía, no me arrepiento en...

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CACHEMIRA

Posted by on 18/06/2011 in Asia, India, Norte de la India | 0 comments

CACHEMIRA

Share This: Cachemira, un soplo de aire fresco A Cachemira que vamos! Por fin escapamos del calor de Rajastán, y digo «por fin» pese a que me gustó mucho Rajastán, pero después de varios días soportando como poco 42º de temperatura el cuerpo pedía fresco. Y aunque fresco, fresco, en el sentido estricto de la palabra, no se pudiera considerar Cachemira, sí que se agradecía el descenso a los 30º o 32º y la necesidad de una manga larga por las noches. Aterrizamos en Srinagar provenientes de Jaipur: los vuelos internos en la India son baratos, éste rondó los 60 euros, si no recuerdo mal. Lo primero que te llama la atención al salir del aeropuerto es la seguridad reinante; pese a que este 2011 está siendo uno de los años más tranquilos en el conflicto cachemir, los exteriores del aeropuerto -y gran parte de las calles de la ciudad- están literalmente tomadas por el ejército. No avanzas 500 metros sin ver algún puesto de control, garita o militares uniformados vigilando la situación. Hay gente a la que eso le da tranquilidad, a mí no. Aunque tampoco me inquieta especialmente, simplemente están ahí, como estatuas de sal. Srinagar es una ciudad diferente, para empezar está construida en torno al gran lago Dal, dentro del cual hay más de 1000 casas flotantes -el alojamiento por excelencia de esta ciudad- a las que hay que llegar en pequeñas canoas de madera o shikaras. Sólo con ver el entorno de verdes montañas que rodea la ciudad ya sabes que no estás en la India típica, y si preguntas a sus habitantes pocos te dirán que esto es India. Sin embargo, si te atienes al tráfico y el caos, sabes que si no es India al menos se parece, de eso no hay duda, y el que espere una bucólica y tranquila ciudad se llevará una decepción. Quizá no llegue al punto caótico de otras ciudades, pero de tranquila y bucólica poco tiene… Eso sí, dentro del lago las sensaciones son bien distintas, meciéndote en las shikaras sin oir el ruido de motores, tan sólo los remos sonando al introducirse en el agua y las luces de las casas flotantes rodeándote. Sí que es cierto que Cachemira tiene algo distinto Desde aquí hicimos una excursión de 3 días a Pahalgam, un pueblito situado en las montañas cercanas a Srinagar, donde pudimos hacer varios trekkings guíados por un local. 3 horas nos llevó cubrir los escasos 100 km que separan la capital de verano cachemir de Pahalgam, y una vez allí nos hospedamos en un pequeño caserío de ganaderos y agricultores, en la casa en la que vivía nuestro guía con su familia. Muy buena experiencia pasar 3 días con ellos, nos cedieron una habitación, donde dormimos estupendamente en una gran moqueta que cubría el suelo, y degustamos la sabrosa cocina que preparaba la señora de la casa. Fueron buenos días haciendo trekings por las montañas circundantes, entre poblados gitanos y pastores cachemires, para luego pasar las tardes con los críos de la familia, enseñándoles juegos de cartas y aprendiendo los suyos propios. En verdad, por carácter y forma de ser, la gente de Cachemira es distintos del resto de los indios encontrados hasta ahora, y se vanaglorian de la famosa hospitalidad cachemir. Así,...

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PUSHKAR

Posted by on 14/06/2011 in Asia, India, Norte de la India | 0 comments

PUSHKAR

Share This: Pushkar, santuario de peregrinaje en Rajastán Llegamos en autobús a Pushkar desde Jaipur; no hay línea de tren que comunique estas dos ciudades todavía -lo más cercano es la vecina Ajmer– y ciertamente la experiencia del bus es tan buena como la del tren, cada una a su manera. En el tren se vive, se respira el ambiente indio… subiendo, bajando, sentados por doquier, cargados, paseando… en el bus, sin embargo, lo interesante está afuera, en lo que se ve a través de la ventanilla. La conducción en la India es un capítulo aparte, las reglas apenas existen, valga decir que yendo por la autovía de tres carriles nuestro conductor, habiéndose pasado un restaurante de carretera -lo que suponemos que era la parada «reglamentaria»-, decidió hacer un cambio de sentido allí mismo y regresar conduciendo en dirección contraria por en medio de la autovía durante quizás 400 o 500 metros sorteando los coches y camiones que venían de frente… me hizo recordar aquel viejo chiste del conductor suicida maño: «un conductor suicida?? Miles!!». Pero estábamos con Pushkar… Fue descender del autobús y notar las diferencias con el resto de sitios recorridos hasta ahora. Con apenas 10.000 habitantes, este pequeño pueblo sagrado para los hinduistas sin apenas tráfico rodado se construyó en torno a un lago (también sagrado, claro) al que rodean 52 ghats. Para los que no sepan qué es un ghat, se trata de una escalinata que desciende hasta el lago o río en cuestión, con fines religiosos pero también cotidianos y prácticos. En Pushkar hay numerosos templos, pero sin duda el más importante es el templo a «Brahma«, del siglo XIV, uno de los pocos que existen en el mundo, y es un lugar de peregrinaje para los hindúes. De hecho, la propio Pushkar es uno de los cinco «Dhams» existentes, lugares de peregrinaje hindú. También fueron esparcidas en uno de sus ghats parte de las cenizas de Gandhi. El ambiente en Pushkar es mucho más tranquilo que en las ciudades visitadas hasta ahora, y nos hemos encontrado realmente a gusto paseando por sus calles o entrando -siempre descalzos, por supuesto- en los ghats y templos; viendo la riada de peregrinos que inundan el pueblo mezclándose con los turistas; admirando su fanático fervor religioso dentro del templo de Brahma, agolpándose ansiosos por llegar hasta su imagen; sorteando los vendedores que pueblan ambos lados de la calle principal y que saltan a buscar con cualquier reclamo al turista; esquivando (o no) a los santones que pretenden purificar tus chakras a cambio de unas (no tan pocas) rupias o incluso euros, en función de cuántos ascendientes y descendientes quieras santificar; probando la oferta gastronómica de la multitud de restaurantes del pueblo, estrictamente vegetariano en su totalidad, eso sí; y también, por supuesto, disfrutando de la piscina del hotel en el que nos alojamos, el Navratan Palace, que por unas 500 rupias (8 euros) te daba una habitación doble y acceso a la piscina, rodeada de cómodos jardines con voraces y simpáticas tortugas. En definitiva gran sitio Pushkar, excelente para pasar unos días relajado, disfrutando de su ambiente, e incluso si alguna mañana te levantas con ganas puedes hacer como nosotros e ir a ver el amanecer al templo de Savitri, en lo alto de una colina a...

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JAIPUR

Posted by on 12/06/2011 in Asia, India, Norte de la India | 0 comments

JAIPUR

Share This: Jaipur, la ciudad rosa, la capital de Rajastán Y llegamos a Jaipur , capital de Rajastán y la ciudad más grande de todo el estado, con casi 4 millones de almas. Caos, suciedad, miseria… denominador común en casi cualquier sitio de la India, pero lo es más en las grandes urbes; por esto y más cosas nunca entenderé el hacinamiento humano en las grandes ciudades, en qué grado mejoras pasando de la miseria en el campo a la miseria en la ciudad? Más oportunidades? Quizás para algunos, pero para la gran mayoría tan sólo es convivir con la misma miseria (o más) pero de una forma más antinatural. Las similitudes entre Jaipur con Jodhpur en cuanto a polución y tráfico son bastantes, sin embargo aquí las avenidas son más grandes, espaciosas, e incluso presume de tener una calle «comercial», de más altos precios. El casco antiguo de la ciudad, o también llamado «ciudad rosa«, aglutina lo más emblemático de la ciudad, con los edificios históricos en su mayoría pintados del característico color salmón que le da nombre. Al principio pensábamos en la «ciudad rosa» como algo visitable facilmente a pie, pero cuando vimos su extensión y los diferentes puntos de interés acabamos optando por el modelo A de visita en las ciudades indias: alquiler de rickshaw para todo el día por un precio asequible. El calor seguía siendo implacable, eso sí, y sumado a la polución la sensación de suciedad era constante, la tenías encima apenas pasados 20 o 30 minutos desde que saliéramos del hotel. En este caso el hotel que elegimos fue Pearl Palace Hotel, un enorme edificio con una decoración cuidada y una terraza muy acogedora. Y sobre todo, una sóla habitación para los 4 a un precio bastante económico. En la terraza de este hotel de Jaipur tuvimos buenos momentos alguna noche entre cervezas, partidas de cartas y rones locales de bastarda calidad comprados en la calle… pese al desorbitado precio de la cerveza en comparación con la comida (lo que hacía que en alguna ocasión gastáramos el doble en cerveza que en comida) no todo iba a ser turismo bajo el amenazante sol, no? Los hoteles que frecuentamos en la India, pese a llamarse hoteles, no son lo que la mayoría de gente esperaría de un hotel cuando sale a otro país, incluso puede que muchos no se dignen a llamarlos como tales. Digamos que son más parecidos a las pensiones de aquí, suelen ser un puñado de habitaciones distribuidas por un viejo edificio, pero a cambio el precio compensa mucho la falta de detalles, y no nos engañemos: para qué quieres más detalles en un sitio en el que sólo vas a dormir?? Lo único que necesitábamos era un baño con ducha y una cama medianamente limpia, cosa que, dicho sea de paso, no siempre conseguíamos, como mostraron la multitud de pulgas que nos picaron durmiendo en varios sitios. En fin, volviendo a la ciudad de Jaipur en sí, llama la atención el Jantar Mantar, un gigantesco observatorio astronómico construido a escala monumental 3 siglos atrás. Los cenotafios reales de Gaitor, el lago Man Sagar… u otros sitios que nos dejamos sin visitar, como el fuerte de Amber… en definitiva Jaipur tiene una buena colección de puntos de interés para el visitante....

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JAISALMER

Posted by on 10/06/2011 in Asia, India, Norte de la India | 0 comments

JAISALMER

Share This: Jaisalmer, tocando el desierto Situada en el desierto de Thar, la ciudad de Jaisalmer es llamada también la «ciudad dorada» por el color amarillento que le proporciona la arena que la conforma y la rodea. En esta ciudad de 80.000 habitantes, coronada por un espectacular fuerte repleto de intrincados callejones, hemos alcanzado la temperatura máxima de este viaje, y dicho sea de paso, de toda mi vida. 51 grados llega a marcar el termómetro, según nos han dicho. Caminar por la calle a pleno sol es un atentado a la salud, los pies arden al contacto con el suelo. Pese a todo la ciudad dentro del fuerte es una delicia, la arquitectura de sus edificios, con ese tono color arenisca, es fabulosa, y allí adentro se respira un aire mucho más sosegado que en la bulliciosa Jodhpur. Se aprecia que es temporada baja, apenas hay turistas y muchos de los establecimientos están cerrados. Por todo el centro del fuerte de Jaisalmer hay carteles que rezan éste o aquel tipo de comida internacional y numerosos pequeños hoteles se aglutinan en el conglomerado de enrevesadas calles, pero a la hora de la verdad muchos están cerrados, al igual que las tiendas. Entendemos que sea temporada baja, hace un sol de justicia, pero a cambio estamos solos, hay una total ausencia de turismo en la ciudad. Tras ser llevados por un conductor de rickshaw a un hotel de su «recomendación» (=comisión) para posteriormente marcharnos del lugar por no ser ciertas la mitad de las cosas que nos ofrecía, nos conformamos finalmente con unas sobradamente aireadas habitaciones en Sagar Guest House, un sitio más que decente, y dedicamos un par de días a explorar los pequeños rincones de la ciudad, botella de agua en mano. Una de las actividades que se ofertan en Jaisalmer es hacer una pequeña ruta en camello por el desierto de Thar. Doy fe que nosotros lo intentamos, hicimos el amago, pero llegado el momento y por problemas logísticos finalmente no acudimos. Aunque, dicho sea de paso, yo no estaba plenamente convencido de ello; me pareció un poco turistada, más adornos y florituras a la actividad que una propia actividad en sí interesante, aunque ahora ya me quedaré sin saberlo. Las rutas, en cualquier caso, van desde 1 día la más corta a pasar varios días en el desierto, precios siempre a negociar y regatear, por supuesto. Y hasta aquí Jaisalmer, muy interesante ciudad; tuvimos que decantarnos entre Udaipur y Jaisalmer por falta de tiempo, y finalmente ganó esta última. A falta de ver Udaipur no me arrepiento para nada de la decisión de ir Jaisalmer . Ver todas las fotos de...

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JODHPUR

Posted by on 07/06/2011 in Asia, India, Norte de la India | 0 comments

JODHPUR

Share This: Jodhpur, esencia de Rajastán La primera impresión que te muestra Jodhpur es la de ser la típica ciudad India: una marea infinita de coches, taxis y rickshaws pueblan las calles principales a cualquier hora, el calor sofocante te hace necesitar agua cada pocos minutos -el haber ido en Junio es un factor importante- y una eterna nube de polución parece asentarse en la ciudad. Aquí cualquier ciudad es grande, te hablan de ciudades medianamente discretas, pero cuando te enteras de que ronda el millón y medio de habitantes simplemente te resignas a la tónica habitual, que no es otra que ver hordas de indios donde quiera que vayas. Jodhpur es la primera ciudad India que visitamos, con la salvedad del día pasado en Delhi, y la primera de Rajastán, tierra de maharajas. Lo primero, como siempre, es buscar un lugar donde caernos muertos. El calor reinante a las 9 de la mañana hace que nos decantemos por algún lugar cercano, y tirando de Lonely Planet nos acercamos al Hotel Govind, a escasos 5 minutos de la estación de tren de la que hemos salido. Tras el regateo estipulado en los canones nos hacemos con dos habitaciones dobles para los cuatro, lo que se convertiría en costumbre para el resto del viaje, y a un precio bastante asequible de unas 300 rupias por habitación; durante las 3 semanas siguientes nos moveríamos en el rango de las 300-500 rupias por habitación doble (5-8 euros al cambio). La visita a la ciudad la hicimos mediante una de las modalidades más asequibles para optimizar los recorridos por las ciudades indias: alquilando para los 4 un rickshaw que nos llevaría a diferentes lugares durante las siguientes 6 horas. El precio por todos, 300 rupias, era más que justo, tanto que acabamos dándole 400. En los dos días que estuvimos en Jodhpur pasamos calor, mucho calor, y entre medias de ese calor recorrimos los sitios turísticos más destacables de la ciudad: – El impresionante fuerte de Mehrangarh, la joya de la ciudad, donde puedes perderte horas recorriendo sus innumerables estancias y disfrutar de unas grandes vistas de las casitas azules que pueblan la ciudad. – El palacio Umaid Bhavan, a unos kilómetros en las afueras, que tiene actualmente 3 diferentes usos, separados por secciones: residencia del Maharaja Gaj Singh II, hotel de lujo y por último museo de la historia de la familia real de Jodhpur. Sólo se puede entrar al museo, y la verdad es que a mí me pareció bastante decepcionante, aunque por fuera es un edificio imponente. – El cenotafio de Jaswant Thada, en marmol blanco, excelente para una visita rápida. – El centro de Jodhpur, con su torre del Reloj. Como en cualquier ciudad india siempre es una delicia a los sentidos pasear por los bazares y mezclarse entre las calles; los monumentos son espectaculares, pero para mí el mejor monumento siempre ha sido la gente y la vida callejera. En definitiva, Jodhpur es una de las paradas obligadas de Rajastán, aunque a mí no me pareció una ciudad en la que sentirse excesivamente a gusto, debido quizás al sofocante calor y la desmesurada polución y ruido que abruma la ciudad. Pasar en la calle más de media hora hace que sientas la necesidad de darte una ducha. La...

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VAMONOS A LA INDIA

Posted by on 06/06/2011 in India, Norte de la India | 0 comments

VAMONOS A LA INDIA

Share This: Siempre he sabido que tarde o temprano iría a la India. Cuando has convertido el viajar en tu principal afición -u obsesión- hay constantemente infinidad de lugares que quieres visitar, que te gustaría conocer, y poco a poco a lo largo de los años vas recorriendo países, ciudades y culturas distintas allá por donde puedes; de la misma manera hay gente que te va diciendo «a este paso te vas a quedar sin sitios que visitar». Lejos de ser cierto, en realidad es todo lo contrario, tienes la impresión de que esa pequeña libreta de destinos que tienes se va ampliando y ampliando, que te faltan hojas en la libreta, o quizás debería decir años en la vida. Es como aquel viejo dicho que venía a decir algo así como que cuánto más conoces más te das cuenta de todo lo que ignoras. Y así, un día cualquiera de Primavera, me junté con Durán, amigo y compañero de varios viajes, seguramente para tomar unas cervezas, en cualquier sitio de nuestro Torrejón natal, y me dijo: – «Oye, y si vamos a la India este verano?» – «Vale, por qué no?». Simple, escueto, directo. Por qué no? Así que esa fue toda la planificación y la motivación necesaria, no fue movido por un viejo anhelo juvenil, como mucha gente tiene; no era un lugar al que ansiara ir, o mejor dicho no más que a muchos otros. Simplemente sabía que iría, tarde o temprano. Igual que ahora, tras haber estado, sé que volveré. Porque quizás, cuando ya tienes un cierto número de viajes a tus espaldas, a veces puedes correr el riesgo de ser menos impresionable, de que todas las maravillas o extravagancias que te cuentan de un lugar sean un poco «exageraciones», por llamarlo de algún modo. Quizás pudiera pensar eso antes de ir. Y qué equivocado podía llegar a estar! India sin duda es un país fabuloso, que no deja indiferente, que te mantiene vivo; un país en el que tienes que pelear casi constantemente con todo lo que quieres hacer, intenso. Al menos en nuestro caso ha sido un viaje diametralmente opuesto a un viaje de placer. «De placer» tal y como se entiende en cualquier agencia de viajes en la que, al entrar por la puerta, dijeras a la persona tras el mostrador: «hola, buenos días, quería un viaje, un viaje de relax«. Nunca te mandarían a la India. Al menos no así. Así que allá nos hemos ido, finalmente se sumaron a la expedición el Meta y Jose, fuimos 4 -buen número para viajar- los que hicimos una excelente travesía por este riquísimo país que te desborda los sentidos, y aparte de todo lo que allí hemos visto, este viaje se ha caracterizado por pasar 3 semanas sin absolutamente ningún problema entre los cuatro y viviendo todos como realmente nos ha apetecido, y eso se valora, siempre es difícil no tener ni un roce durante tanto tiempo entre 4 personas. Entonces, allá vamos con esta nueva historia, voy a intentar explicar un poco los lugares que hemos visitado y las impresiones que me he llevado, y lo voy a intentar hacer de la mejor manera posible y sin resultar demasiado cargante, a ver si me sale… Comencemos! Ver todas las fotos de...

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