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El Pantanal Brasileño y mi buena estrella

Posted by on 08/02/2009 in América, Brasil, Diarios de viaje, Recorriendo Latinoamérica | 0 comments

El Pantanal Brasileño y mi buena estrella

Share This: He vuelto a la civilización! Bueno, estoy en Bolivia, así que que en mayor o menor medida puedo decir eso, y por ahora me encanta este país! He tenido un comienzo bastante intenso, la verdad, pero lo cuento mejor al final… Antes de venir he pasado casi 4 días en el Pantanal, en el oeste de Brasil. Lo vi bien, barato, accesible y con buena comunicación con la frontera boliviana así que no podía dejar pasar la oportunidad de acercarme a esta maravilla natural. Por supuesto, allí estuve aislado de teléfono, internet, etc… En verdad lo agradecí. El Pantanal es el mayor humedal del mundo, es una enorme extensión de Brasil (y parte de Bolivia y Paraguay) con muchísima riqueza y biodiversidad animal y vegetal, de hecho uno de los más importantes del planeta, y aunque normalmente en estas fechas la gran mayor parte del territorio está anegado por el agua, este año no; la lluvia no se está dejando ver tanto por aquí y en mi caso he pasado 4 días con un sol de justicia, llegando incluso a los 45 grados. Además los mosquitos atacaban duro e incluso podría decir que, si me pagaran por ello, mi profesión sería exterminarlos; no podéis ni imaginar con qué sádico placer iba acabando uno por uno con ellos… pese a todo el balance es negativo para mí, me habré llevado medio centenar de picotazos en estos 4 días. Y no he parado en todo este tiempo! He visto multitud de aves, monos, caimanes (a 30 metros de nuestro camping había muchísimos), insectos, más mamíferos, plantas… he montado a caballo, he dado paseos en barca, he hecho trekings por el pantanal, he atravesado pantanos con agua y barro hasta las rodillas para ver animales, he comido termitas, he probado remedios naturales para diversas cosas, he pescado y comido pirañas, he alimentado a los caimanes con ellas, he visto rayos C brillar cerca de la Puerta de Tannh… no, esto último es de una película, pero me estaba poniendo ya muy pedante y había que romper el hielo. Y bueno, ahí quedó el Pantanal. Después de eso, me junté con dos chicas (una inglesa y otra holandesa) ya que eramos los únicos tres del grupo que íbamos para Bolivia tras nuestros días en el Pantanal, y juntos nos encaminamos a la frontera. La cruzamos ayer por la tarde. Estábamos en Quijarro, el pueblo fronterizo, y cuando fuimos a coger el ‘tren de la muerte’ del que hablaba el otro día resultó no haber tickets hasta el domingo! Terrible… al ser una opción económica se agotan muy rápido, así que decidimos irnos en el último bus del día, que llegaba esta mañana a Santa Cruz (Bolivia). Pero al comprar el ticket en la estación (impresionante la estación, por cierto) unos 10 minutos antes de que saliera el bus me di cuenta con horror de que había perdido el pasaporte… Sí, efectivamente, había perdido ‘lo-que-nunca-se-debe-perder’. Bueno, la verdad es que no me lo tomé mal y les dije a las chicas que se fueran que yo me quedaba, a ver si sonaba la flauta y lo encontraba, de lo contrario tenía un día para pensar, pero desde luego no me podía ir sin pasaporte. Removí cielo, tierra y medio pueblo, pregunté a todos y busqué por el suelo de la calle y más de media hora después, cerca de la frontera, encontré a un taxista que lo había recogido en el suelo, se me cayó al ir a montarme en el taxi que nos llevó...

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De Río a Saô Paulo, pasando por Ouro Preto

Posted by on 02/02/2009 in América, Brasil, Diarios de viaje, Recorriendo Latinoamérica | 0 comments

De Río a Saô Paulo, pasando por Ouro Preto

Share This: En Río dejé la historia y en Río la retomo. Nueve días pasé en Río, todo el tiempo en un albergue en el que había un excelente ambiente y donde conocí multitud de gente. La verdad es que el clima no acompanhó en todo ese tiempo, pero ni la ausencia de sol ni la lluvia desmerecen para nada una ciudad como Río. De hecho, hablando de grandes ciudades, creo que hasta ahora en este viaje es la más bonita que he visto; su orografía y su variedad hacen de ella una ciudad única y original, e incluso quizás me haya gustado más ahora que la primera vez que vine, también posiblemente porque la he conocido más a fondo. Y qué se puede hacer en Río? Pues hablaré de lo que he hecho yo, y es que puedes por ejemplo disfrutar de las espectaculares vistas de la ciudad desde el Cristo Redentor y el Paô de Açucar, visitar el centro histórico y la catedral, subir a Santa Teresa en el pequenho tranvía ‘Bondinho’, pasear por las playas de Copacabana, Ipanema o Leblon, disfrutar la noche de Botafogo, Ipanema o Lapa (sobre todo éste último, uno de mis barrios preferidos con sus antiguas casas desvencijadas, tiene una noche excelente), ir a ver jugar al Flamengo en el mítico Maracaná o disfrutar y bailotear de un ensayo de Carnaval una noche en el Sambódromo. Cómo se puede ver, la ciudad da bastante de sí, aunque también hay que andarse con ojo y saber por dónde y cuándo se anda ya que no es una ciudad exenta de peligro. En el albergue en el que me alojaba conocí a Mathieu, un francés con el que congenié muy rapidamente; dos días después nos fuimos al interior, al estado de Minas Gerais, donde pasamos 3 días visitando el pueblo colonial de Ouro Preto -con empedradas calles, bonitas casas, infernales cuestas e incontables iglesias- y también Mariana, un pueblo de aspecto similar pero menos turístico. En el camino entre ambos pueblos visitamos una antigua mina de oro, ya cerrada. Lo pasamos bien durante esos días y quizás más adelante nos volvamos a reunir en algún lugar de este continente, nunca se sabe… Mathieu volvió a Río de Janeiro y yo he venido a pasar un par de días a Saô Paulo, donde tenía que recoger dos tarjetas de crédito (esta vez se me habían estropeado, maldita humedad) y aproveché para visitar a unas amigas que conocí en Buenos Aires. La verdad es que sigo sin terminar de encontrarle la belleza a esta descomunal ciudad, pero sí es cierto que lo bien que me han tratado tanto ellas como sus familias y el estar con gente local hacen que vea Saô Paulo con ojos diferentes que si viniera sólo. Además, anteanoche me llevaron al que posiblemente sea el mejor pub de los que he visto hasta la fecha este viaje, un club llamado Sarajevo, con música en vivo y muy bien ambiente. Ciertamente se han portado excelente conmigo. Y para acabar, manhana por la noche salgo ya hacia Campo Grande, en pleno Pantanal, situado al oeste de Brasil. No se si podré ver gran cosa porque he oído que es temporada de lluvias en la zona y puede que esté inundado, pero de todos modos...

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Por la costa brasileira

Posted by on 24/01/2009 in América, Brasil, Diarios de viaje, Recorriendo Latinoamérica | 0 comments

Por la costa brasileira

Share This: Actualizo! Ahora mismo estoy en Río de Janeiro, la ‘cidade maravilhosa’, algún anho después de que viniera por primera vez, y bueno, ya vuelvo a estar sólo de nuevo tras haber estado 3 semanas con Ziortza recorriendo la costa brasileira; la dejé ayer regresando al frío de Madrid, se fue con fractura de munheca incluida, un bonito recuerdo de las calles y adoquines de Rio… Pero como siempre hago, hablar de Rio lo dejo para más adelante, sólo diré que llueve, por ahora. La costa sur Brasileira, como supongo pasará en gran parte del país, tiene tanto playas como naturaleza impresionantes. También es la zona más segura -y posiblemente rica- del país, y se nota, pero no por ello deja de tener encanto pese a ser bastante turístico. Tras disfrutar Iguazú, comenzamos el recorrido por la costa en Florianópolis y la isla de Santa Catarina, todo ello tras un terrible viaje en bus de 15 horas (nunca viajéis con ‘Pluma’) que echó por tierra la cerca de docena de viajes excelentes en bus que hice en Argentina y Chile. Nos alojamos 3 días en un apartamento nuevo que salía genial de precio, y… bien, allí hay buenas playas, una isla con bastantes rincones que ver, pero sinceramente fue de lo que menos me gustó de la costa, viendo lo que vendría después. Pasamos alguna hora en Saô Paulo, mientras esperábamos una conexión en bus. Recorrimos su centro, sin apenas atractivo: una ciudad de negocios con tiendas y grandes edificios que tiene el honor de ser la más grande de sudamérica y también una de las más peligrosas. Quizás gane encanto por la noche, no la vimos… Ilhabela (y Saô Sebastiao) es uno de los sitios donde los paulistas pasan sus vacaciones. Es bastante caro, pero muy bonito, sobre todo Ilhabela. Dormíamos en Saô Sebastiao, en un hotel de dudosa calidad (de dudoso no tenía nada, estaba clarísimo), y por el día recorríamos Ilhabela, a escasos 15 min de Saô Sebastiao en un transbordador gratuito. Muy bonita la isla, con multitud de playas perfectas, aunque eso sí, el servicio de autobuses para moverse por la isla era infernal. Después fuimos a Paraty, ya en la región de Río de Janeiro. Es un pequenho y hermoso pueblo colonial, bastante turístico, que tiene calles irregularmente empedradas y bonitas casas con muros blancos. También Trinidade y sus playas, a una escasa hora de Paraty, merecen una visita. Y por último Ilha Grande, nos dejamos lo mejor para el final. Se trata de una pequenha isla tropical a algo más de una hora de la costa. Aquí pasamos 5 días y la verdad es que se quedaron cortos: multitud de playas impresionantes, cascadas, piscinas naturales en el medio de la isla, senderos para recorrer el interior densamente selvático, animales… es simplemente genial, la verdad es que volvería. Y bueno, con los brasileiros muy bien, son gente alegre, agradable y bastante sociables, aunque por ahora lo que hemos conocido sobre todo son muchos muchos argentinos… están todos de vacaciones aquí! Pero puedo decir que hemos disfrutado mucho la costa de Brasil. En fin, no he detallado apenas nada, he resumido en apenas unas líneas dos semanas de viaje, si no esto sería interminable, aunque espero hacerlo más de ahora en adelante. El viaje sigue, y después de Río no se hacia donde marcharé. Mi móvil ha muerto definitivamente y sólo me queda en funcionamiento...

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La fuerza de Iguazú

Posted by on 08/01/2009 in América, Argentina, Brasil, Diarios de viaje, Recorriendo Latinoamérica | 0 comments

La fuerza de Iguazú

Share This: Vale, o no escribo en dos semanas o escribo dos días seguidos… pero es que esto iba atrasado y tocaba ponerse al día… Pues sí, Iguazú… Como decía en el otro capítulo es uno de los escenarios naturales más impresionantes que he visto en mi vida, y posiblemente el que más de este viaje. Se encuentra en la triple frontera entre Paraguay, Argentina y Brasil, aunque tan sólo Argentina y Brasil tienen acceso a las cataratas con un parque Nacional en cada país (como siempre, los ricos mandan…). En Iguazú me encontré con Ziortza, como también decía, y desde ahí recorreremos la costa sur de Brasil durante más de dos semanas antes de que ella regrese a Espanha. El primer día estuvimos viendo el parque Argentino y el segundo el Brasileiro. El primero de ellos es sin duda mejor: más grande, con unas vistas más cercanas y recorre poco a poco gran parte de las cataratas. El lado brasileiro es más pequenho y ofrece una visión más panorámica de las cataratas. En cualquier caso, ambos lados son espectaculares, la fuerza que se transmite es impresionante, el ruido del agua al chocar con las rocas, el ver esa enorme mole caer al vacío, toneladas y toneladas de agua… no hay palabras para describirlo. He subido cerca de 50 fotos pero no es suficiente para hacerse una idea, hay que verlo, y lo recomiendo a cualquiera que venga a Argentina o el sur de Brasil, sin duda. Y a partir de ahora, seguiré por Brasil! Ver todas las fotos de Argentina Ver todas las fotos de...

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