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Viaje por Oceanía y Asia – 15 meses en imagenes

Viaje por Oceanía y Asia – 15 meses en imagenes

on 11/04/2016

Share This: Viaje por Oceanía y Asia – 15 meses en imágenes Ya ha pasado un tiempo desde que volvimos de este último gran viaje por Oceanía y Asia, desde entonces hemos estado ocupados en mil cosas distintas. Ahora quiero recordarlo con este vídeo recopilatorio de fotos del viaje, dedicándole así un buen homenaje. Aunque es complicado resumir 15 meses de viaje en un vídeo de 6 minutos, lo importante ha sido capturar la esencia y dejarnos un buen recuerdo. Sólo con editarlo ya lo ha conseguido. Espero que os guste, nos vemos en el próximo!   Aquí dejo el enlace directo a youtube, por si éste no se ve bien: https://www.youtube.com/watch?v=yRogzoBeF50 Estos son los países en los que estuvimos: Nueva Zelanda Islas Cook Australia Singapur Indonesia Malasia China Filipinas Vietnam Laos Camboya Tailandia Myanmar Sri Lanka Maldivas India La ruta y presupuesto de este gran viaje por Oceanía y Asia los podéis ver en el último post: http://micasaesredonda.com/ruta-por-asia-oceania-itinerario-gastos/ , así como en los 78 posts anteriores podréis encontrar todas nuestras historias e información práctica de los sitios en los que estuvimos, paso a paso....

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Último día en Beijing

Último día en Beijing

on 14/08/2007

Share This: Día 18 (Calero) Otro día más en Beijing, un día más de lo planeado. Ahora mismo deberíamos estar en el tren mas alto del planeta, rumbo al techo del mundo, rumbo al Tibet, pero la mezquindad de nuestra agencia hizo que tuviéramos que esperar y coger un avión. Que no había billetes de tren disponibles hasta Noviembre, nos dicen. Entonces… por qué cojones no lo sabemos hasta el día en que se supone que debíamos partir? Por qué nos garantizaron el billete de tren cuando ninguna otra agencia lo había hecho? Desde luego olía muy mal… Pese a esto todos sabemos que no hay mal que por bien no venga, así que aprovecharíamos para exprimir un poco más esa fascinante ciudad que es Pekín, y que, al menos a mí, me tenía totalmente sorprendido. No era esa ciudad milenaria y tradicional que yo esperaba. O digamos mejor que no era “sólo” esa ciudad milenaria y tradicional que esperaba, ya que compaginaba a la perfección los hutongs en los que parecía que el tiempo se había detenido siglos atrás con el desarrollo tecnológico y las infraestructuras de cualquier gran capital de nuestros días. 4 de nosotros (Regue, Raquel, Tere y yo) decidimos alquilar unas bicis ese día. Las alquilaban en el albergue, para todo el día, por 4 duros, y creímos que Pekín se merecía verla en bici, el vehículo por excelencia de sus habitantes. Quedamos con los otros 5 (mi hermano, Elena, Caravanserai, Illenca y Lyon) en las puertas del Templo del Cielo, el destino elegido para ver durante esa mañana. La verdad es que fue todo un acierto lo de las bicis, Pekín no solo está perfectamente acondicionada para las bicis si no que además es la ciudad perfecta para ello. Es todo llano, sin cuestas, las enormes calles y avenidas tienen todas carril bici (algunos de ellos gigantescos) y es un verdadero gustazo pasear con la bici por la enorme ciudad y ver mil detalles. El Templo del Cielo… bueno… digamos que no estaba mal. Visitable. Como bien dijo Caravan en el otro capítulo, una vez que has visto el Palacio de Verano todo parece quedarse pequeño. Y en última instancia y generalizando, era más...

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Los planes se retrasan

Los planes se retrasan

on 13/08/2007

Share This: Día 17 (Cris) Madrugamos para aprovechar el que, ilusos de nosotros, pensamos que es nuestro último día en la capital china. Recogemos todo y dejamos las mochilas en recepción. El plan para hoy es ir al Templo del Cielo pero antes tenemos asuntillos que aclarar: se supone que esta noche cogemos el tren a Lhasa pero todavía no tenemos permisos ni billetes ni nada de nada; lo último que tenemos es un mail de la agencia que nos lo tramita diciendo que los permisos están de camino (tienen la dirección del albergue de Pekín), pero nada más. Llamamos a Nepal, a la agencia con la que hemos contratado el tour al Tibet y que se encarga de permisos y billetes para llegar allí pero no conseguimos nada; nos llaman desde una agencia china y en principio pensamos que es un corresponsal de la agencia nepalí en Pekín, pero no, simplemente es una agencia subcontratada a la que le han dicho que tiene que conseguir billetes para nueve personas a Lhasa y les han dado la dirección y el teléfono del albergue donde estamos para que se las arreglen con nosotros; por supuesto no saben de que va la película que les estamos contando. Por lo visto de tren, nada de nada. ¿No queríamos “camino al cielo”? Pues lo vamos a tener y literalmente, por gentileza de Air China. Nos encasquetan unos billetes de avión y, encima, resulta que son para pasado mañana, cuando contábamos con salir hoy. Quedamos con la chica de la agencia china para el día siguiente por la mañana, para que nos traiga los billetes, para los que encima tenemos que pagar un suplemento, que es la diferencia de precio entre el tren y el avión. Pasamos toda la mañana llamando a Nepal y bombardeándoles a correos. Miramos por Internet a ver si encontramos alternativas por nuestra cuenta y lo que encontramos es ¡que han cerrado las fronteras del Tibet! ¡Lo que nos faltaba! Seguimos investigando y resulta que no, que de cerrar las fronteras nada, pero que han dejado de emitir permisos y nosotros sin saber seguro si los nuestros están listos o no. Después de toda la mañana en el albergue decidimos...

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Palacio de Verano, una joya en Beijing

Palacio de Verano, una joya en Beijing

on 12/08/2007

Share This: Día 16 (Javi) Hoy nos vamos al Palacio de Verano. Pero antes tenemos que ir a cambiar pasta, y comprobamos in situ lo embarazoso que es cambiar euros en un banco, donde no tenían ni papa de inglés. Después del papeleo cogemos unos taxis en grupos de 3, que por 35 yuanes nos dejan en la entrada del Palacio, que está a las afueras de la ciudad y es la opción más rápida para ir. Al entrar todo es tan grande que nos dividimos en 2 grupos, y empezamos a ver más y más templos. El conjunto resulta ser impresionante, con largos caminos y un enorme lago en medio del parque –Palacio. Bueno, si queréis saber más sobre el palacio de verano, os dejo esto que lo explica mejor: “El Palacio de Verano (Chino: Yí Hé Yuán, Jardín de la Salud y la Armonía) es un jardín situado a unos 12 kilómetros del centro de Pekín, y desde 1998 está considerado como Patrimonio de la Humanidad El Palacio está situado en medio de un extenso parque de casi 300 hectáreas, a orillas del lago Kunming. Fue originariamente construido en el año 1750 por el emperador Quianlong. En 1860 el Palacio fue prácticamente destruido por las fuerzas franco-británicas. Fue restaurado y embellecido por la emperatriz Cixi en el año 1899. La emperatriz lo utilizó como su residencia temporal a partir de 1901 y fue la sede del Gobierno hasta 1908. La mayoría de los edificios que forman el Palacio están situados entre el lago Kunming y la Colina de la Longevidad Milenaria. Una de las obras destacadas es el Gran Corredor, un pasillo techado de más de 750 metros de largo. La emperatriz ordenó construir este corredor para poder moverse por el Palacio sin preocuparse por las inclemencias meteorológicas. El techo del corredor está decorado con más de 14.000 pinturas con escenas sobre la historia de China. En la mitad del corredor se encuentra la Pagoda del Buda Fragante, construida en la Colina de la Longevidad Milenaria. En la Sala Yulan del Palacio de Verano estuvo recluido durante más de 10 años el emperador Guangxu, nieto de Cixi, después de protagonizar un intento de reforma 1898 que no...

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Kilómetros de piedras

Kilómetros de piedras

on 11/08/2007

Share This: Día 15 (Calero) Tras la paliza de la inagotable Ciudad Prohibida y el Palacio de Invierno el día anterior decidimos por la noche que hoy era el día de ver la Reciente Maravilla del mundo: la Gran Muralla. Teníamos publicidad de una agencia que te organizaba un tour en el mismo día a las tumbas de la dinastía Ming y a la Gran Muralla en el tramo de Badaling, teóricamente uno de los mejores conservados y más característicos, pero por tanto también más rebosante de turistas. Desde el albergue se ofertaba una excursión a otros tramos, pero el precio era varias veces mayor y no estábamos para tirar el dinero, así que nos decantamos por Badaling. Nos recogieron a eso de las 8:00 a.m. en nuestro albergue y nos montaron en un minibús exclusivo para nosotros. Nuestro guía era… ufff, nuestro guía era estresante. Era una especie de Jackie Chan chiquitito y escurrido, todo nervio, que hablaba a toda hostia en inglés y no había forma de pillarle una. Yo sólo aguantaba unos pocos minutos a su lado escuchando explicaciones. Bueno, evidentemente un precio de excursión tan terriblemente barato tenía sus pegas… Las tumbas de la dinastía Ming se encontraban a unos 50 km de Pekín, mientras que la Gran Muralla estaba a unos 70. Pues bien, en el recorrido total del día, entre la visita a las tumbas, la Gran Muralla y la vuelta a Pekín, nos comimos las siguientes visitas “gratuitas”: – 2 fábricas de jade, con explicación de cómo se hace y paseo por salón de exposición para que compráramos. – 1 fábrica de perlas, con explicación y compras opcionales. – 1 fábrica de productos artesanos chinos, con blablablablabla y compracompra. – 1 tetería de Pekín a la vuelta, con degustación y “mira que té más maravilloso, cómpralo!” – 1 escuela de masajes, a petición nuestra, para recibir un merecidísimo masaje en los pies por apenas 5 euros, aunque luego un abuelo tibetano experto en medicina tradicional nos hiciera un chequeo y nos encasquetara unas pastillas para nuestro podrido hígado, que según él estaba “on fire” (totalmente verídico). Bueno, todo eso amenizaba el día, por supuesto, y la historia es que las fabricas pagan...

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En la Ciudad Prohibida

En la Ciudad Prohibida

on 10/08/2007

Share This: Día 14 (Cris) Pekín, día 1. Nos levantamos para empezar la exploración de esta macrociudad. Vamos bordeando el lago al que hace referencia el nombre del albergue para ir a coger el metro. El metro no tiene ninguna complicación y el hecho de que los nombres de las paradas estén transcritos en caracteres latinos facilita mucho las cosas. Es sorprendente que una ciudad como Pequín solo tenga dos líneas de metro en el centro de la ciudad, y otra más, en total, tres. Eso sí, para el año que viene habrá tropecientas, porque hay un huevo de ellas en construcción según un mapa que vimos. Nuestro objetivo es Tiananmen, la plaza más grande del mundo. La verdad es que no da la sensación de ser tan grande porque, además de monumentos, la plaza incluye varios edificios (en la misma plaza, a parte de los que forman sus lados) y eso hace que la vista no alcance toda la plaza. Eso sí, cuando vas por un lateral, sin obstáculos y te pones a patear desde el principio hasta el final, ¡telaaa! Tras las fotos correspondientes nos dirigimos hacia la entrada de la Ciudad Prohibida. Ya dentro del recinto pero antes de llegar a las taquillas hay varias tiendas y nos pasamos allí un buen rato hasta que algunos sacian su hambre consumista. Cuando por fin conseguimos llegar a las taquillas decidimos pillar dos audioguías porque ir los 9 con una se antoja difícil. A los dos minutos de haber entrado ya nos hemos perdido, y hacemos la visita divididos en dos grupos, siguiendo las indicaciones de la audioguía, que más que dar instrucciones de cómo hacer la visita o explicar lo que estás viendo, va narrando historias surrealistas de emperadores y concubinas. La idea es ir a comer, que es tardísimo, pero ninguno ha comido por esperar a los demás y comer juntos. Al final decidimos que ya puestos, como todos hemos picado algo dentro de la Ciudad Prohibida (patatas, galletas…), pues nos esperamos y ya cenamos. Buscamos sin éxito una supuesta oficina de turismo y acabamos a las puertas del parque Beihai (Palacio de invierno). Decidimos entrar. Son jardines con diversas construcciones, pero algunos de los edificios...

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Beijing nos espera!

Beijing nos espera!

on 09/08/2007

Share This: Día 13 (Cris) Vamos a bordo del vuelo 223 de Mongolian Airlines. Empiezan a pasar con el carrito y to’Dios pillando bebidas… ¿A ver si van a ser gratis? ¡Pues va a ser que sí! Anda, ¡si también dan cacahuetes! (bueno, o su equivalente asiático: unas galletitas con apariencia de saladas pero que son dulces). Esto es como en los viejos tiempos… Y rematan el vuelo con la cena. ¡Olé! A todo esto vamos comentando nuestras impresiones sobre Mongolia, país que dejamos atrás y empezamos a mentalizarnos del giro radical que va a dar el viaje: después de tres días en la desértica Mongolia estamos a punto de aterrizar en una macrourbe de 16 millones de habitantes, que vamos a afrontar por libre y con la única ayuda de una mini guía de conversación de bolsillo. Cuando aterrizamos, intentamos aprovechar el bilingüismo del aeropuerto para aprender algunas lecciones útiles en plan autodidacta: “entry” = lambda-mesa, “exit” = ‘dos tenedores-mesa’, “toilette” = ‘tres simbolitos y el último es algo rodeado por una puerta’; ¿y cual es mi “toilette“? Pues el ‘triángulo invertido con patitas que le salen’. Eso sin olvidar el omnipresente ‘cactus’, que no nos abandonará en nuestros días de convivencia con la escritura china. Vamos a pasar la aduana y hay mogollón de peña. A nosotros nos parecen todos chinos, o sea, que no son occidentales, pero va a ser que no son chinos porque están en la cola de extranjeros. Abren otro mostrador para extranjeros y unos cuantos corremos y conseguimos situarnos bien, pero se nos queda medio grupo rezagado al que se le cuelan tropecientos ‘no chinos con aspecto de chinos’ así que no avanzamos nada porque hay que esperarlos. Los chinos son fans de las nuevas tecnologías y justo llegar al aeropuerto aprovechan la oportunidad para demostrarlo. Los mostradores de aduana tienen unos botoncitos para que evalúes de forma automatizada al funcionario de turno que te está atendiendo. Después de las lecciones autodidactas de chino, los botoncitos y las fotos, por fin vamos a la zona de recogida de equipajes. Por primera vez en la historia de la aviación no tenemos que esperar las mochilas. ¿Nos están esperando ellas a nosotros? Nooo. Nuestra...

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