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Más del Baikal, antes de seguir la ruta

Más del Baikal, antes de seguir la ruta

on 04/08/2007

Share This: Día 8 (Javi) La noche antes habíamos sorteado con cartas el turno de ducharnos, puesto que a las 8.30 teníamos que estar fuera. Yo saqué un as y me tocó pringar el primero, a las 7. Conforme íbamos acabando, llamábamos al siguiente y así sucesivamente. Menuda sincronización… Está claro que a las 8.30 no estábamos listos ni de coña. Mientras, la mujer rusa, Galina, empezó a prepararnos el desayuno, a base de montañas y montañas de crepes. Esta mujer era una maniática del orden, y ponía las cosas en la mesa de manera precisa y metódica, sin que nada pudiese alterar su sitio. A Illenca la mandó moverse y tuvo que desayunar a medio metro de la mesa. Pero bueno, aparte de esto, era buena mujer y una máquina de hacer crepes, que luego untábamos con mermelada, una especie de crema lechosa muy dulce y una especie de membrillo. Después de ducharnos, desayunar y acabar de hacer los macutos nos despedimos de Galina y nos vamos a dejar las cosas al albergue, para irnos a coger el ferry, destino Bolshie Koty. El viaje, bastante aburrido; parecemos sardinas enlatadas y sin poder mirar por la ventana, así que aprovechamos para sobar. En el embarcadero de Litsvyanka suben Diego, Esther y Martín, y hacemos el resto del trayecto juntos. Bolshie Koty es un pequeño pueblo situado en el litoral oeste del lago Baikal, al que solo se accede a pie o en barco (no hay carretera). Es un lugar hermoso y tranquilo, ideal para hacer excursiones por el lago y los bosques que lo rodean. Nos vamos por un caminito haciendo un pequeño trek hasta llegar a un alto donde se ve una fantástica playa, entonces nos separamos de esta gente puesto que nuestro ferry de vuelta salía antes. Vemos el pueblo o las 4 casitas de madera que hay y nos adentramos por un caminito hacia el interior de un bosque. La verdad es que este sitio es encantador, no me extraña que los rusos vengan aquí a veranear, buscando paz y tranquilidad. Ya en el ferry de vuelta aprovechamos para sacar embutido, pan y tomate y hacernos unos buenos bocatas. Nos sorprende que los rusos hagan lo...

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Un vistazo al Baikal

Un vistazo al Baikal

on 03/08/2007

Share This: Día 7 (Calero) Llegó el viernes y nos levantamos relativamente pronto ya que la noche anterior no habiamos hecho gran cosa; los de la casa de “Ricitos de Oro” tenían hora de regreso (que fuerte me parece) y la verdad, tampoco vimos gran cosa para hacer en Irkustk. Nuestra intención era ir a Bolshie Koty ese día, un pintoresco pueblecito a orillas del lago Baikal. Sin embargo cuando llegamos a la “Raqueta” (el muelle desde donde salían las barcazas y ferrys hacia el Baikal) tuvimos que comprar los billetes para el día siguiente ya que para ese día no había billetes en horarios compatibles. Decidimos pues ir a la estación de buses y probar con otro pueblecito del Baikal (de cuyo nombre no me acuerdo) que nos habían recomendado antes que Litsvyanka. Pero nos llevamos otra patada en los morros porque también nos resultaba imposible ir a dicho pueblecito, así que al final pillamos billetes para Litsvyanka para las 14:30 ya que antes teníamos que solucionar unos asuntillos a través de internet referentes a nuestro tour de Mongolia… Solucionamos nuestros “pequeños problemas” y fuimos a comer a una hamburguesería rollo MacDonalds pero a lo ruso que estaba al lado de la estación. Eso sí, los malditos rusos tienen la feísima costumbre de ponerte la comida en platitos de aceitunas, se conoce que no tienen platos más grandes y ya entendemos como se conservan tan bien las rusas (que lo hacen) viendo las cantidades de comida que te ponen. Total, que yo me tuve que zampar 3 hamburguesas para quedar medianamente satisfecho. Ya en el bus, creo que nos quedamos todos sobaos(maldita señora gorda del mal que nos tocó al lado al Regue y a mi!) y cuando llegamos a Litsvyanka comprendimos de lleno por qué lo queríamos evitar… eran 4 casas y un trocito de playa de piedras y autobuses y coches de turistas haciéndose un hueco en esta ridícula playa. Eso sumado a 20 puestos de artesanía y demás hippieces le daba al pueblo un aspecto turístico-decadente que lo convierte en el típico pueblo que nadie sabe por qué visita, pero acaba visitando. Bueno, al menos la decepción no fue muy grande ya que nadie esperaba...

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Toma de contacto con Irkutsk

Toma de contacto con Irkutsk

on 02/08/2007

Share This: Día 6 (Cris) Después de 88 horas transiberiando llegamos a Irkutsk. Tras la foto de despedida con Valentina, la prioridad es conseguir billetes para el siguiente trayecto: Irkutsk–Ulan Bator. No lo conseguimos exactamente para el día que teníamos previsto pero tampoco nos trastoca los planes en exceso. Una vez resuelto esto nos encaminamos hacia el centro. En el albergue de Moscú pillamos una tarjeta de un albergue de Irkutsk, el “Irkutsk Downtown Hostel”, con un plano esquemático para llegar a él y eso es lo que hacemos o lo que intentamos. El camino real es más largo de lo que imaginábamos (percepción de distancias alterada por el efecto mochila a la espalda). Cuando intuimos que ya estamos cerca decidimos quedarnos un grupo con las mochilas y el resto localizarlo y averiguar si hay sitio. Tenemos buenas ideas, pero ya comenté que la organización no era uno de nuestro puntos fuertes: un grupo nos quedamos esperando, sí, pero el grupo que va en busca del albergue, todavía no entiendo porqué, se va con las mochilas. Resultado obtenido por la expedición ‘búsqueda de albergue con mochilas’: no hay sitio en el albergue Pero no está todo perdido: hay una casa reservada por unos coreanos donde caben 8 personas (quien dice 8 dice 9, ¿no?) pero si a una hora concreta los coreanos no han dado señales de vida, entonces nos la podemos quedar. En caso contrario, desde el propio albergue nos ofrecen un apartamento para cuatro (¿cinco?), dos más recolocados en otro lado y dos en el albergue, o algo así. Organizamos una nueva expedición para ir a hablar con la mujer de la casa reservada por los coreanos: resulta que de 8 (9) nada, que ya tiene la casa medio ocupada (y eso sin contar a los coreanos) y que para hoy, 4 o 5 y que para la noche siguiente sí que entramos todos con la condición de que nos marchemos a las 8.30 porque le entra gente nueva y tiene que limpiar. Mientras esperamos a que sea la hora de que nos confirmen si tenemos la casa o no, establecemos campamento base en la puerta de un banco –campamento que será desalojado a la fuerza- y...

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La vida en el Transiberiano

La vida en el Transiberiano

on 01/08/2007

Share This: Días 2, 3, 4 y 5 (Javi) Un poco de historia El día 21 de julio de 1904 tras un proyecto faraónico que duró 13 años, numerosos esfuerzos y centenares de vidas perdidas, se puso en marcha la vía de 8000 kilómetros del transiberiano. Se inauguraba el tren más largo del mundo, que une Moscú con Vladivostok, en la costa del Pacífico. Actualmente, el transiberiano en sus diferentes rutas es utilizada por rusos, mongoles y chinos para sus desplazamientos internos y fronterizos. Tren mítico donde los haya, atraviesa 7 husos horarios siendo aún un recorrido de dimensiones épicas, una conexión entre el este y el oeste y un símbolo permanente de lo que fue la unidad rusa en un mundo revolucionario. Por sus ventanillas desfilan imágenes de grandeza y de fracaso. Y en sus pasillos se escuchan las voces cansadas de gente confundida. La travesía de Asia en tren entre Moscú y Pekín, es de 7621 kms, realizando el recorrido del mítico transiberiano en su variante transmongoliana. Nuestra historia El sueño de subir al transiberiano se cumple. Son las 13.20 de un domingo 29 de julio. Ya sólo falta comenzar a rodar. Nuestra provonidka, Valentina, es un cielo, muy simpática y atenta con nosotros. Esto empieza a moverse. Poco a poco, nos vamos alejando de Moscú, sin prisa pero sin pausa. Todavía flipándolo, empezamos a recorrer el tren y a familiarizarnos con nuestro vagón y en especial con nuestro compartimento, en el que pasaremos nada más y nada menos que 88 horas, casi 4 días. Nuestro vagón es el 4º por la cola, justo el último de 2ª clase (kupé) y situado antes de los 3 vagones de cola, que son de 3ª (platskart). La verdad es que estos últimos no están nada mal, mucho mejor de lo que había leído, lo único que allí la intimidad no existe y se comparte todo con la gente que te rodea. Mientras, en nuestros compartimentos, que están seguidos, hacemos como lugar de reunión el compartimento de enmedio, totalmente ocupado por nosotros. Durante todo este largo tiempo hacemos un poco de todo para ir matando el tiempo: entre charlas, juegos de cartas, libros, música, siestas y sobre todo, observando el...

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