Navigation Menu
Saliendo de Asia

Saliendo de Asia

on 24/08/2007

Share This: Día 28 (Javi) Nos levantamos tarde, tan tarde que Lyon y yo nos pasamos el desayuno. Los demás si que han aprovechado sus desayunos y me los encuentro en el Hall del Hotel (Lyon sigue durmiendo), esperando que pare de llover para decidirse a salir. Resulta que ha estado toda la noche diluviando, vaya mierda. Tenemos que ir a recoger las últimas compras, así que me enfundo el chubasquero y nos desperdigamos todos tratando de apurar hasta el final, cada loco con su tema. Yo tengo que recoger unos pantalones que me han hecho a medida, así que me doy prisa, y a medio camino veo toda la calle inundada, con 2 palmos de agua. Pienso en rodearla pero la otra calle está peor, así que le pregunto a uno como puedo llegar al otro lado y me hace señas para que coja un rickshaw. Así que allá voy, total la cuestión es no mojarse y recorrer los 100 metros que distan hasta mi tienda, coger los pantalones, dar media vuelta, parar a pillar las camisetas en otra tienda y volver a la zona seca. Vaya aventurilla, era todo un caos, y un tráfico de coches y rickshaws que taponaban casi todas las calles. Al volver al hotel, cuento las rupias que me quedan y me las fundo exactas en varias cosillas para dejarme las 1365 necesarias para las taxas de aeropuerto, que se pagan para salir del país. Después de ultimar las compras, nos reunimos en el hotel para acabar de hacer las mochilas e intentar meter todas las cosas que habíamos comprado. Joder, mi mochila había engordado unos 6 kilos, y eso que ya me había fundido toda la comida del principio xDD. Algunos incluso tienen que comprar bolsas aparte, jeje. Abajo nos espera el Pahari, para “aclarar” supuestamente las cuentas. Lo sabía, la cagaron en Lhasa y el descuento que nos hicieron fue un error. Pero le doy largas haciéndome el sueco y le digo que se aclare con los de la otra agencia. Al final, no con buena cara, nos llevan al aeropuerto en medio de un caos en el que tardamos en llegar más de lo esperado. Vamos justos de tiempo, nos...

Leer más
De visita por Kathmandú

De visita por Kathmandú

on 23/08/2007

Share This: Día 27 (Calero) No hay nada mejor que agarrarse un buen chuzo a 2 días de acabar el viaje, así que eso es exactamente lo que hicimos la noche anterior. Sin embargo, sí que hay muchas cosas mejores que levantarse a las pocas horas con una señora resaca para ver Kathmandú en un solo día. Acción–reacción, ya se sabe… El desayuno del hotel, para compensar, fue el mejor desayuno que había probado en los últimos meses. Y sí, digo últimos meses pese a no llevar ni uno de viaje, pero es que un bufet libre en el que te hacían las tortillas delante de ti y donde tenías carnes, bollos, dulces, salados, bebidas de un tipo, de otro… es un desayuno de campeonato para los que no habituamos a pernoctar en los “Meliá” y “NH”. Tras hincharnos a comer se nos presentó nuestro guía para el día de hoy en un perfecto castellano, pero con una innegable cara de nepalí. Resulta que para sorpresa nuestra allí habla bastante gente español por ser éste un idioma bastante estudiado, y o bien eso o bien el aprendizaje innato del comerciante callejero hacían de Kathmandú una ciudad en la que demasiada gente nos entendía. Nos montaron en una furgoneta con nuestro castellano-parlante guía, que lució durante todo el día una sempiterna sonrisa en su rostro, y comenzamos a rodar por Kathmandú , capital del reino de Nepal. Este país, como bien dijimos, cuenta con la nada despreciable población de 24 millones de habitantes, y tras haber estado cerrado al exterior hasta mediados del siglo XX, el fenómeno hippy fue uno de los principales activos que abrió sus fronteras al turismo debido al sentido espiritual y místico que tiene el pais. Hay una leyenda que dice que antiguamente había un gran lago en Nepal, habitado por serpientes. Un viejo sabio chino taoista llegó hasta allí y plantó una flor de loto y entonces la tierra se alzó y se formó una gran colina como origen de la ciudad, y es ahí justamente donde encaminamos nuestros pasos como primer destino. En esa colina se encuentra la Stupa de Swayambhunath, la más vieja de Nepal con 2500 años de antigüedad, y el templo que la acoge,...

Leer más
Entre el Tibet y Nepal

Entre el Tibet y Nepal

on 22/08/2007

Share This: Día 26 (Cris) Nos despertamos y alucinamos viendo donde estamos. Dormimos todos en la misma habitación (¡es cómo estar de colonias!) y el paisaje que se abre ante nosotros a través de la ventana nos hace desperezarnos de golpe. Además, tenemos un balconcito ideal para disfrutarlo. El día anterior llegamos de noche y lloviendo, tras horas y horas de camino y para nada nos imaginamos que nos encontrábamos en un sitio así. Ahora es cuando nos damos cuenta de que Zhangmu es un pueblecito colgado de una montaña y clavado en un entorno que parece la selva amazónica: ¡todo es vegetación y cascadas! Bajamos a desayunar: es la despedida de los panecillos de tortilla tibetanos que nos han acompañado a lo largo de estos días. Pero no sólo hay que despedirse de los panecillos, hay que hacerlo del Tibet, un lugar cargado de significado, donde las cosas no son fáciles y que nos ha dejado fascinados. Mochilas al hombro, bajamos. Resulta que la aduana china está justo al lado del hotel, en la misma calle, cosa de la que tampoco nos habíamos enterado. Nos ponemos a la cola y mientras vamos rellenando, por enésima vez, varios formularios; la escena es la de siempre: ¡oye!, ¿aquí que has puesto?; ¿esto lo dejamos en blanco, no?; a ver, ¡déjame copiar!. Por fin llega nuestro turno: sello de salida y pa’lante. Avanzamos, carretera abajo, hasta que llega el momento de despedirnos de nuestro guía y nuestros conductores, que no pueden seguir acompañándonos. Una vez cruzado, entramos en territorio nepalí. Mirada atrás, un “Free Tibet!” y a disfrutar de los últimos coletazos del viaje en Nepal. Y, ¿qué nos toca ahora? ¡Formularios, of course! Lo primero es hacernos el visado, que no lo llevamos hecho. La verdad es que resulta muy fácil. Es un puro trámite y no tenemos ningún problema. Además, como vamos a estar menos de 3 días, podemos hacer el visado de tránsito, que es gratuito. La sensación que nos invade, o por lo menos a mi, es la de estar en la India. Aun sin haber estado allí (todavía) es así como me la imagino, tanto por los paisajes, como por la gente, como por el ambiente...

Leer más