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Adiós, Mongolia. Hola, China.

Posted by on 09/08/2007 in Asia, Diarios de viaje, Mongolia, Transiberiano | 0 comments

Adiós, Mongolia. Hola, China.

Share This: Día 13 (Javi) Hoy nos pegamos un buen madrugón, para que luego digan que estamos de vacaciones. A las 5.45 estamos en pie y poco más tarde salimos. Debemos llegar antes de las 4 a la capital, ya que si no, corremos el riesgo de perder el vuelo, que sale a las 18:00. El paisaje, como en días anteriores, es calcado al fondo de escritorio predeterminado del windows XP, que curiosamente se llama felicidad. Más tarde cambia ligeramente y ya cuando empezamos a atravesar el Gobi medio, empezamos a ver parajes semidesérticos con arenilla que nos mantiene atentos a la ventanilla. Seguimos ruta a toda ostia, a veces parece que nuestros conductores se pican entre ellos y se entretienen compitiendo para ver quien va por la mejor senda. Hacemos algunas paradas técnicas para ir al lavabo, estirar las piernas y hacer el pino-puente, y poco después, en lo alto de un puerto, aprovechamos para comer, de nuevo picnic en medio de lass llanuras mongolas. De ahí a Ulan Bator queda algo más de una hora. Seguimos por rutas de cabras hasta que por fin llegamos a una carretera asfaltada y dejamos de botar y botar en los asientos. De ahí nos vamos directos hacia el aeropuerto de Chinggis Khan y nos despedimos de Mendee y los conductores y facturamos el equipaje. Dejamos ya Mongolia con las últimas compras y volamos hacia China. Por la ventanilla desfilan desde lo alto las últimas praderas de este hermoso país al que nos gustaría volver algún día. Próximo capítulo: llegada a Beijing… Ver todas las fotos de...

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Mongolia, un mar verde con colinas

Posted by on 07/08/2007 in Asia, Diarios de viaje, Mongolia, Transiberiano | 0 comments

Mongolia, un mar verde con colinas

Share This: Día 11 (Calero) Nos levantamos todos prontito en el ger. Algunos afortunados se ducharon por la mañana con agua calentita y no con el agua sacada de cubitera de la noche anterior (diga lo que diga Illenca, el agua estaba FRIA), que para lo único que venía bien era para no relajarse mucho en la ducha y estar atento a los arañuscos que había dentro. Fuimos al ger-restaurante y nos metimos entre pecho y espalda el mejor desayuno hasta la fecha: huevos revueltos, salchichas, mermeladeos, el sempiterno té… Después de eso nos volvimos a incrustar en nuestras furgonetas, deseando fervientemente escuchar el Moscow Moscow de nuevo después de 6 horas seguidas escuchándolo el día anterior… Llegó el turno de ir a Karakorum, la antigua capital del imperio Mongol. Pero antes paramos en un campamento ger donde nos dan una ridícula vuelta en camello y caballo por 4 perras, y posteriormente nos llevan a una zona de dunas de arena, donde paseamos durante un rato y nos da tiempo a hacer el imbécil bien, que es lo nuestro y lo que mejor se nos da, sobre todo mi hermano y yo que acabamos tirándonos desde lo alto de una duna rodando por la arena hasta abajo. Está grabado en video pero por fortuna (sobre todo para mi) los videos del Lyon ocupan demasiado para colgarlos en youtube. Después de esto ya si que nos encaminaríamos hacia Karakorum. Como los días en Mongolia no tienen mucho que contar ya que pasábamos el día en las furgonetas mirando por la ventana, y para sentir esas tierras y esos paisajes hay que vivirlo, pues os someteré a un pequeño discurso plomizo acerca de Mongolia, por cultura general: “País de mayoría Budista, en Mongolia se conformó allá por el siglo XIII y a manos de Genghis Khan uno de los mayores imperios de la historia de la humanidad (36 millones de kilómetros cuadrados). Se calcula que comprendía un tercio de la población mundial de la época en su momento de mayor esplendor, y abarcaba desde China y sureste Asiático hasta Europa (llegaron a conquistar incluso Budapest. Bueno, realmente solo Pest) Por supuesto, todo imperio tiene su decadencia y el Mongol no sería menos. Pasaron a formar parte de China como provincia durante siglos hasta que se independizaron de ellos en los años 20 con la ayuda de Rusia. Pese a ello tuvieron sus menos y sus más con los Chinos al respecto de su independencia hasta 1958, fecha de ruptura de relaciones entre Rusos y Chinos. Fue un estado comunista hasta 1990, y en 1992 se conformó una constitución, siendo hoy en día una República. El decimonoveno país del mundo por extensión cuenta con una población de 2 millones y medio de habitantes, un tercio de los cuales se encuentra en su capital, Ulan Bator. Además, un 30% de la población es nómada, disponiendo normalmente entre 2 y 3 viviendas (todas ellas gers) en ubicaciones distintas: para invierno, verano y primavera, ya que las temperaturas oscilan de manera brutal entre verano e invierno, llegando en éste hasta los 30 grados bajo cero.” Bueno, después del tostón, continúo. Nos metimos en las furgonetas y recorrimos los escasos 150 km que nos separaban de Karakorum. Pero ello nos llevo cerca de 4 horas, y...

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Tomando contacto con Mongolia

Posted by on 06/08/2007 in Asia, Diarios de viaje, Mongolia, Transiberiano | 0 comments

Tomando contacto con Mongolia

Share This: Domingo, 5 de agosto – día 9 (Cris) Tenemos todo el día de tren por delante y nos levantamos con un poco de mal rollo por lo que ha pasado hace unas horas con la okupación de nuestros compartimentos y la actitud de los mongoles, pero, a lo largo del día, nuestra opinión sobre ellos va cambiando algo cuando conocemos a algunos. El trayecto Irkutsk–Ulan Bator no es excesivamente largo pero sí muy lento a causa de los trámites de fronteras. Pasamos más de tres horas parados en el último pueblo ruso y después paramos de nuevo en el primer pueblo mongol. Llegamos a perder la cuenta de la cantidad de papeles que tenemos que rellenar y que nos van repartiendo y recogiendo sin parar: fichas de salida/entrada, declaraciones de aduana, declaraciones sanitarias y formularios varios que no sabemos ni para que sirven. Además nos piden también el pasaporte y los visados: una persona lo pide, después otra lo sella… ¡una historia! La revisión del tren es de película. Cuando echamos a la familia mongola del compartimento, yo lo revisé para que no se hubieran dejado algo que “nos pudiera perjudicar” si nos lo adjudicaban como nuestro, que éramos los ocupantes del compartimento: revisé debajo de los asientos y el compartimento de arriba y nada, vacío. Cuando subió la policía nos hizo salir del compartimento para revisarlo; a mi me preocupaba que nos deshicieran las mochilas porque ya sabemos los modales de la policía de fronteras, pero no, no era ese tipo de registro: la mirada a las mochilas fue superficial (ni las abrieron); sacaron herramientas y se pusieron a desatornillar una placa del techo y abrieron también el suelo; ¡estábamos flipando! ¡Si llega a haber algo ahí a ver como salimos de esa! Pero nada, sin problemas. Pudimos continuar nuestro trayecto hasta… Lunes, 6 de agosto – día 10 … que llegamos a Ulan Bator supuestamente a las 7.30 hora local. Llegamos con retraso, por supuesto, debido a los trámites en las fronteras. Al bajar allí nos está esperando Meende, nuestra guía de Selena Travel, con los que hemos contratado un tour por Internet. Nos lleva al aparcamiento de la estación donde nos están esperando dos furgonetas. Para empezar nos llevan a una colina con vistas a Ulan Bator. Es la típica ciudad caótica e industrial, con un tráfico infernal, donde se concentra la mitad de la población del estado. Supuestamente es la ciudad de las oportunidades tanto en el mundo académico como en el laboral y eso hace que reciba mucha inmigración procedente de la Mongolia profunda y tradicional. En esta colina hay un monumento creado durante los años de influencia soviética, años en los que los mongoles tuvieron que cambiar su alfabeto por el cirílico, se destruyeron gran cantidad de templos y se contruyeron bloques que clara inspiración comunista. Pero también en esta colina entramos en contacto con la realidad religiosa mongola, donde conviven budismo y chamanismo. Vemos la primera “owa”, un montón de piedras de carácter sagrado donde la gente ata bufandas de seda a modo de ofrendas y a la cual hay que dar tres vueltas, siempre en el sentido de las agujas del reloj, cogiendo piedrecitas de abajo y tirándolas a la parte alta del montón, algo que repetiremos hasta la...

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