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Viaje por Oceanía y Asia – 15 meses en imagenes

Posted by on 11/04/2016 in Asia, camboya, China, Diarios de viaje, Filipinas, India, Indonesia, Laos, Malasia, Maldivas, Myanmar, Paises, Singapur, Sri Lanka, Tailandia, Un relato de Oceanía y Asia, Vietnam | 1 comment

Viaje por Oceanía y Asia – 15 meses en imagenes

Viaje por Oceanía y Asia – 15 meses en imágenes Ya ha pasado un tiempo desde que volvimos de este último gran viaje por Oceanía y Asia, desde entonces hemos estado ocupados en mil cosas distintas. Ahora quiero recordarlo con este vídeo recopilatorio de fotos del viaje, dedicándole así un buen homenaje. Aunque es complicado resumir 15 meses de viaje en un vídeo de 6 minutos, lo importante ha sido capturar la esencia y dejarnos un buen recuerdo. Sólo con editarlo ya lo ha conseguido. Espero que os guste, nos vemos en el próximo!   Aquí dejo el enlace directo a youtube, por si éste no se ve bien: https://www.youtube.com/watch?v=yRogzoBeF50 Estos son los países en los que estuvimos: Nueva Zelanda Islas Cook Australia Singapur Indonesia Malasia China Filipinas Vietnam Laos Camboya Tailandia Myanmar Sri Lanka Maldivas India La ruta y presupuesto de este gran viaje por Oceanía y Asia los podéis ver en el último post: http://micasaesredonda.com/ruta-por-asia-oceania-itinerario-gastos/ , así como en los 78 posts anteriores podréis encontrar todas nuestras historias e información práctica de los sitios en los que estuvimos, paso a paso....

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Las playas de Sri Lanka. Tangalle, Mirissa y Galle

Posted by on 28/02/2015 in Asia, Diarios de viaje, Sri Lanka, Un relato de Oceanía y Asia | 0 comments

Las playas de Sri Lanka. Tangalle, Mirissa y Galle

Playas de Sri Lanka. Tangalle, Mirissa y Galle [mytabs name=Playas de Sri Lanka’] Tras el safari por el Parque de Yala llegó la hora de remojarnos en la playa, y las mejores playas de Sri Lanka están en la costa sur. Comenzamos por el sureste, en Tangalle. un pueblo tranquilo aunque turístico. Aquí una la línea de alojamientos y restaurantes se esparce a lo largo de la playa, una larga franja de arena que va haciendo curva, y por eso en ningún momento tienes sensación de masificación. Tangalle, de las zonas de playas de Sri Lanka que hemos visto en el sur, ha sido la más barata, ya que aunque los precios de los restaurantes se disparan bastante siempre había alguna opción barata local. El mar aquí estaba bastante agitado casi todos los días (sobre todo por las tardes) y el agua tenía un color un poco turbio en muchos sitios. Hacia el este, donde el nivel de los alojamientos subía, el mar presentaba mejor aspecto.   Así que Tangalle no es la mejor de las playas de Sri Lanka, pero pese a ello fue un estupendo comienzo. ¿Por qué? Porque aquí nos reencontramos con Ole y Vero, con quienes ya estuvimos en Polonnaruwa, y también con Julio, al que conocimos brevemente en Haputale. Juntos pasamos unos días estupendos todos en la misma guesthouse, muy a gusto, mientras Sampath, el encargado, nos trataba a cuerpo de rey. Aquí celebré mi 33 cumpleaños (ya el segundo que paso fuera) y entre Carol y ellos me hicieron sentir como en casa. Globos, carteles, regalos, tortilla y gazpacho, pescado, cerveza, música… ¡No faltó de nada! Estuvimos unos días de charlas, tranquilos, en la terraza de la guesthouse (eramos los únicos inquilinos), dejando pasar las horas con unas cervezas, mientras Sampath nos ofrecía una cosa tras otra, ¡y todo gratis! Que si pescado, o cocinar, o traernos y prepararnos mejillones… fue sin duda el mejor local que conocimos en todo Sri Lanka, y compartimos sus alegrías y sus (no pocas) penas. Y es que en esta zona el tsunami del 2004 también causó bastantes estragos.   Tras Tangalle nos fuimos los 5 a Mirissa, rumbo al oeste. Aquí nuestra opinión de las playas de Sri Lanka comenzó a mejorar. La playa de Mirissa es bastante bonita, aunque está también más masificada que la de Tangalle. En la línea de mar hay algún que otro hotel grande y se pueden encontrar muchos chiringuitos en la playa misma y barbacoas por la noche para cenar, pero a unos precios que nuestro presupuesto rata no nos permitía. Seguimos compartiendo alojamiento con Ole y Vero, y además nos reencontramos también con Miguel Ángel y Cathy, una pareja de valencianos que conocimos en Myanmar. ¡Tanto tiempo sin ver españoles por ningún sitio y de repente nos juntamos un equipo al completo! Excusa perfecta para salir a tomar la cerveza por las tardes. Mirissa es un buen sitio para quedarse unos cuantos días de relax. La playa es buena para el baño, y también bonita. Y si buscas un poco se pueden encontrar buenos precios en alojamiento y comida, hay opciones. La verdad es que nos dedicamos a practicar ese bonito deporte que tanto suele gustar: El «Nohacernada«. Ya está bien de patear lugares oscilando entre los 500º a la sombra unos días y lluvias torrenciales otros, de caminos de polvo y...

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De safari en Yala

Posted by on 26/02/2015 in Asia, Diarios de viaje, Sri Lanka, Un relato de Oceanía y Asia | 2 comments

De safari en Yala

De safari en Yala. [mytabs name=Safari en Yala’] Dejamos atrás las verdes zonas de montaña del interior de Sri Lanka y nos dirigimos al sureste, a Tissa, el pueblo desde el cual salen los safaris hasta el famoso Parque Nacional de Yala. Siguiendo nuestra línea de confort con el transporte público ceilanés, pasamos gran parte de las 3 horas de bus desde Ella hasta Tissa de pie. Luego Carol mejoró y se sentó sobre su mochila en el suelo junto a la puerta, siendo pisoteada cada 5 minutos (me cedió el único asiento libre, que para eso soy el anciano). Pero como bien decimos: por 1 € que vale el billete, ¿qué más quieres?   La primera impresión de Tissa fue como la de otros sitios de Sri Lanka: mediocre. Sin mucho que destacar y ni siquiera algún sitio digno para comer, nos dimos un par de vueltas por sus calles y nos concienciamos de que aquí veníamos a lo que veníamos: el safari en Yala, a ver animales y a buscar al leopardo. Y es que el Parque Nacional de Yala alberga, además de muchas especies de aves y mamíferos, la mayor concentración de leopardos del mundo. Aunque no vayáis a creer que corretean por las calles y se te suben al regazo para que les rasques cuando te descuidas, ya que se estima que hay unos 60 leopardos en los casi 1000 kilómetros cuadrados de extensión del Parque. Negociamos en nuestra guesthouse un precio por el safari, que por supuesto era el más barato de la ciudad y era tan supersecreto que teníamos prohibido que esa cifra saliera de nuestra boca hasta el fin de nuestros días. Como siempre, vamos. Pongo algo más de información en la pestaña de «Datos Prácticos«. Nos recogieron a las 5:00 de la mañana y nos encaminamos hacia la entrada al parque a través de la oscuridad de la noche en nuestro jeep para 6 personas. La llegada a la entrada del parque fue un poco decepcionante. Decenas y decenas de réplicas de nuestro jeep, cargados de chinos en su mayoría, hacían cola para sacar las entradas. Sabíamos que era el parque más visitado de todo Sri Lanka, pero esto parecían los coches de choque en el momento álgido de una Feria. Por suerte, una vez empezamos a rodar dentro del parque cada jeep fue tomando diferentes caminos y, aunque casi nunca estás sólo, la sensación de agobio inicial de diluyó. Disfrutamos de la salida del sol en medio del parque mientras los animales correteaban, demasiado activos. ¿Dónde irán con tanta prisa a esas horas de la mañana?   El Parque de Yala es bonito. Sin haber estado en la sabana africana, siempre me la he imaginado más o menos así. Tierras llanas salpicadas de árboles y numerosos humedales, con muchas aves, muchos mamíferos y también reptiles. Además colinda con el mar y hay una playa a la que todo el mundo va a desayunar (a nosotros nos dieron una bolsa con desayuno típico de Sri Lanka = cosas que pican como los demonios). Fuimos rodando con el coche, hora tras hora, viendo animales de todo tipo: pajarillos, lagartos, búfalos, más pajarillos (ni un zoólogo lo explicaría mejor, ¿verdad?). También monos, un cocodrilo en la lontananza, ciervos, varias mangostas (no, las de las plagas egipcias no), pelícanos, pavos reales…...

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Kandy, Haputale y Ella, la Sri Lanka montañosa

Posted by on 25/02/2015 in Asia, Diarios de viaje, Sri Lanka, Un relato de Oceanía y Asia | 1 comment

Kandy, Haputale y Ella, la Sri Lanka montañosa

Kandy, Haputale y Ella, la Sri Lanka montañosa [mytabs name=Kandy, Haputale y Ella’] Después de la fugaz visita a las antiguas capitales de Sri Lanka nos hemos venido a las zonas verdes y altas del país, al interior montañoso, a ver si conseguimos dejar atrás las lluvias. Pensaréis que no parece el mejor sitio para ello, ¿verdad? Estáis en lo cierto. Comenzamos por Kandy, la segunda ciudad más grande de Sri Lanka tras Colombo, la capital. Con su acaramelado nombre y su bonito lago uno espera llegar a un verde remanso de paz y armonía, pero el tráfico y los cláxones rápido te plantan los pies en la tierra. Esto no es Rivendel, no. Al menos los verdes montes de los alrededores le dan un toque distinto a la ciudad, y el lago podría ser perfecto, si no estuviera rodeado por una carretera con buses y tuk tuks rodando sin parar. En sus orillas se pueden ver lagartos que te podrían engullir si se lo propusieran (si eres muy pequeño). En Kandy el sitio más famoso es el Templo del Diente de Buda, lugar sagrado y destino de peregrinación. Pero las 1000 rupias (7,50 €) que cuesta la entrada hacen que nos conformemos con verlo de lejos. Total, ya vimos uno de los dientes de Buda en Myanmar y hasta completar los 32 dientes que posee una dentadura humana adulta todavía tendremos más oportunidades en la vida. Entre lluvias y visitas a la ciudad pasamos un par de noches en Kandy, ya que tampoco parece necesario quedarse más. Aunque las panaderías de la ciudad hacen que gane puntos, los precios altos de los alojamientos y algunos restaurantes hacen que pierda.   Cogimos el tren desde Kandy hasta Haputale, en lo que es una de las líneas férreas más famosas del país, atravesando las zonas más altas y verdes de Sri Lanka. El tren es un buen medio para viajar y, al igual que el autobús, es insultantemente barato. La segunda clase es difícil de conseguir con poca antelación y también más cara (te cobran por la reserva más que por el billete en sí) pero si eres uno de esos a los que “les gusta la gente” la tercera clase te encantará, porque irás con mucha. Tanta que seguramente no te puedas sentar en un buen rato. En nuestro caso pasamos las 2 primeras horas de pie, de las 6 que dura el recorrido. Es como el metro en hora punta, pero con locales y turistas a partes iguales. El trayecto pasa por unos paisajes muy verdes y pintorescos mientras el tren recorre tranquilo las laderas de montes y colinas, y tienes tiempo de intercambiar conversaciones y sonrisas con la gente local de Sri Lanka, por lo general muy agradable. También te da tiempo a odiar a los turistas chinos, como casi siempre. En nuestra ruta hacia Haputale pasamos de largo algunos de los sitios emblemáticos de Sri Lanka, como Adam’s Peak, donde no pararíamos, hasta que finalmente llegamos a nuestro destino entre lluvias torrenciales. ¡Qué bonito es el verde, eh!   Haputale es un pequeño pueblo de montaña (montaña de Sri Lanka, nada de Everests), tranquilo y muy local, en el que hay varios alojamientos baratos que están bien. Lo que parece que olvidaron es abrir algún que otro restaurante para...

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Anuradhapura y Polonnaruwa, las antiguas capitales

Posted by on 19/02/2015 in Asia, Diarios de viaje, Sri Lanka, Un relato de Oceanía y Asia | 4 comments

Anuradhapura y Polonnaruwa, las antiguas capitales

Anuradhapura y Polonnaruwa, las ciudades históricas [mytabs name=’Anuradhapura y Polonnaruwa’] ¡Ya hemos aterrizado en Sri Lanka! En principio este país no entraba para nada en nuestros planes, pero viendo que nos íbamos acercando al final de nuestra ruta, que será en la India, hemos decidido estirar este viaje un poquito más; después de más de un año fuera eso de tener tan sólo un par de meses por delante antes de acabar sabe a poco. Al meter Sri Lanka en último momento y tener el presupuesto ya tiritando, hemos decidido venir poco tiempo (sólo 17 días) y hacerlo de forma barata. Las entradas a la mayoría de sitios arqueológicos e históricos en este país son muy caras, sobre todo para lo que ofrecen. Así que vamos a evitar pagar los 20 US$ o 30 US$ que cuesta cada entrada. Comenzamos la ruta por Sri Lanka en Negombo, el pueblecito costero turístico junto al aeropuerto, a unos 40 km al norte de Colombo, la capital del país. Cuando más te sorprenden los países es al principio, cuando aún no conoces su cultura y todo lo que ves te sorprende, comparándolo con el sitio del que vienes. Y nosotros veníamos de Myanmar, un país que nos encantó, así que el listón estaba muy alto. La gente en Sri Lanka nos entró bien de primeras; gente simpática, alegre, con rasgos mucho más indios, pero también más pillos y espabilados que mucha gente en Asia, no tienen ese punto ingenuo que se ve en otros sitios. Aquí también tienen su famoso meneito de cabeza hacia los lados para decir que sí, como en India; ese meneito y esos gestos que hacen que te acabes volviendo loco a veces, sin saber qué leches te quieren decir. Todo el mundo coincide en que Sri Lanka es una versión suave de India, más limpio, más organizado y con gente que te da menos la brasa. Al llegar a Negombo ya vimos que la playa valía poco. No se bañaban ni los perros. También porque había fuerte oleaje y el mar estaba muy turbio, pero no apetecía quedarnos aquí más de lo estrictamente necesario. Es curioso porque está lleno de alojamientos turísticos y se ven guiris por doquier. Mi sueño desde que los vi por primera vez fue alquilar un tuk tuk. De mayor quiero ser conductor de tuk tuk para poder engañar a los turistas y llevar a las abuelas al mercadillo al grito de «one dollar only!«. Pues Sri Lanka es el lugar perfecto para alquilar un tuk tuk y recorrer con él todo el país. Y yo quería intentarlo. El problema estaba en nuestro presupuesto, como os decía al principio. Regateando un poco consigues que te lo dejen en los 12 US$ por día, pero nosotros no queríamos pagar más de 8 US$, sobre todo porque Sri Lanka es el país con los buses más baratos de los que he visto hasta ahora. Así que lo peleamos con uñas y dientes con todo aquel que vimos, preguntando y regateando, hasta que al final conseguimos que un tipo bajito con bigote nos lo dejara por 9 US$ al día. Pero nos acabó engañando, era todo mentira. Al día siguiente, cuando fuimos felices a por nuestro tuk tuk, el tipo nos dio largas y nos dijo que volviéramos a las 12:00, perdiendo media mañana. Cuando volvimos alegó mil...

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