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Mongolia, un mar verde con colinas

Mongolia, un mar verde con colinas

on 07/08/2007

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Día 11 (Calero)

Nos levantamos todos prontito en el ger. Algunos afortunados se ducharon por la mañana con agua calentita y no con el agua sacada de cubitera de la noche anterior (diga lo que diga Illenca, el agua estaba FRIA), que para lo único que venía bien era para no relajarse mucho en la ducha y estar atento a los arañuscos que había dentro.
Fuimos al ger-restaurante y nos metimos entre pecho y espalda el mejor desayuno hasta la fecha: huevos revueltos, salchichas, mermeladeos, el sempiterno té…
Después de eso nos volvimos a incrustar en nuestras furgonetas, deseando fervientemente escuchar el Moscow Moscow de nuevo después de 6 horas seguidas escuchándolo el día anterior…

Llegó el turno de ir a Karakorum, la antigua capital del imperio Mongol. Pero antes paramos en un campamento ger donde nos dan una ridícula vuelta en camello y caballo por 4 perras, y posteriormente nos llevan a una zona de dunas de arena, donde paseamos durante un rato y nos da tiempo a hacer el imbécil bien, que es lo nuestro y lo que mejor se nos da, sobre todo mi hermano y yo que acabamos tirándonos desde lo alto de una duna rodando por la arena hasta abajo. Está grabado en video pero por fortuna (sobre todo para mi) los videos del Lyon ocupan demasiado para colgarlos en youtube. Después de esto ya si que nos encaminaríamos hacia Karakorum.

Atardecer en Mongolia

El equipo al completo

Siguiendo las huellas... dónde llevarán?

Hermano a punto de fenecer

Como los días en Mongolia no tienen mucho que contar ya que pasábamos el día en las furgonetas mirando por la ventana, y para sentir esas tierras y esos paisajes hay que vivirlo, pues os someteré a un pequeño discurso plomizo acerca de Mongolia, por cultura general:

“País de mayoría Budista, en Mongolia se conformó allá por el siglo XIII y a manos de Genghis Khan uno de los mayores imperios de la historia de la humanidad (36 millones de kilómetros cuadrados). Se calcula que comprendía un tercio de la población mundial de la época en su momento de mayor esplendor, y abarcaba desde China y sureste Asiático hasta Europa (llegaron a conquistar incluso Budapest. Bueno, realmente solo Pest)
Por supuesto, todo imperio tiene su decadencia y el Mongol no sería menos. Pasaron a formar parte de China como provincia durante siglos hasta que se independizaron de ellos en los años 20 con la ayuda de Rusia. Pese a ello tuvieron sus menos y sus más con los Chinos al respecto de su independencia hasta 1958, fecha de ruptura de relaciones entre Rusos y Chinos.
Fue un estado comunista hasta 1990, y en 1992 se conformó una constitución, siendo hoy en día una República.
El decimonoveno país del mundo por extensión cuenta con una población de 2 millones y medio de habitantes, un tercio de los cuales se encuentra en su capital, Ulan Bator. Además, un 30% de la población es nómada, disponiendo normalmente entre 2 y 3 viviendas (todas ellas gers) en ubicaciones distintas: para invierno, verano y primavera, ya que las temperaturas oscilan de manera brutal entre verano e invierno, llegando en éste hasta los 30 grados bajo cero.”

Bueno, después del tostón, continúo.
Nos metimos en las furgonetas y recorrimos los escasos 150 km que nos separaban de Karakorum. Pero ello nos llevo cerca de 4 horas, y eso que en las inmediaciones de Karakorum descubrimos petroleo: otra carretera asfaltada!!! Debía ser la joya de la corona de Mongolia junto con las que rodeaban Ulan Bator.
Eso sí, eran unos 30 o 40 km escasos de carretera, y la sorpresa llegó después cuando vemos carretera adelante un puesto que parecía… como un peaje….??? Y era un peaje!! Dios santo, pero si era una carretera comarcal de 3ª!! Intrigados, le preguntamos a Mendee (nuestra guía) por qué la gente pagaba cuando podías meter el coche campo a través y aparecer mas adelante en la carretera, como hacían en todos los caminos, para así saltarte el peaje. Ella me respondió con simpleza y sinceridad que pagaban para que el estado tuviera dinero para arreglar las carreteras y construir más, como si no entendiera nuestro razonamiento… ahí fue cuando nos dimos cuenta de la brutal diferencia entre la mentalidad española y la de Mongolia … y nos sentimos un poco “lo peor”…

A unos kilómetros de Karakorum paramos en una colina en la que se conservaba aún una de las 4 tortugas protectoras de piedra que en tiempos remotos rodeaban la ciudad y la protegían del exterior. Había una de ellas en cada uno de los puntos cardinales, pero actualmente solo se conservan 2. Desde la colina se divisaba Karakorum. Realmente Karakorum eran unas ruinas semienterradas, y lo único digno de visitarse es el impresionante monasterio de Erdene Zuu, con sus poderosos muros protegiéndolo. A escasos kilómetros de lo que fuera Karakorum se encontraba la ciudad nueva, el Karakorum que según nuestra guía se convertirá en la capital de Mongolia de aquí a pocos años para desahogar la superpoblada Ulan Bator.

Visitamos el monasterio de Erdene Zuu durante un par de horas, repleto de historia y budismo por los cuatro costados pese a que el comunismo de Stalin lo destruyeran casi en su mayoría. Con sus 108 estupas es uno de los monasterios más importantes del país y el más grande, siendo construido en el siglo XVI sobre las ruinas de la antigua Karakorum. Mendee ejerce de perfecta guía y nos explica cien mil detalles sin los cuales la visita se habría quedado en una sombra de lo que fue, y salimos de allí con un conocimiento de Mongolia y del Budismo bastante más amplio que cuando entramos.

Visitando los templos

Stupas

Era tarde ya al mediodía y nuestros conductores nos llevaron al campamento ger donde dormiríamos esa noche, estaba cerca de Karakorum. Comimos y tuvimos toda la tarde libre. Por la noche en el ger-restaurante cenamos una maravillosa cena local a base de cordero (bueno, era mas bien oveja) asado entre piedras calientes y después presenciamos un fantástico espectáculo mongol de música, danza y contorsionismo (los contorsionistas mongoles son famosos en todo el mundo, al parecer) que nos dejó boquiabiertos.

Nos quedamos bebiendo cerveza, vodka y jugando a las cartas hasta que nos echaron porque iban a cerrar (nos pasa hasta en Mongolia) y después nos retiramos a dormir, donde Caravanserai seguramente soñó con caballos esa noche…

Contorsionista mongol

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Historia de un caballo

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