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Viaje por Oceanía y Asia – 15 meses en imagenes

Posted by on 11/04/2016 in Asia, camboya, China, Diarios de viaje, Filipinas, India, Indonesia, Laos, Malasia, Maldivas, Myanmar, Paises, Singapur, Sri Lanka, Tailandia, Un relato de Oceanía y Asia, Vietnam | 1 comment

Viaje por Oceanía y Asia – 15 meses en imagenes

Viaje por Oceanía y Asia – 15 meses en imágenes Ya ha pasado un tiempo desde que volvimos de este último gran viaje por Oceanía y Asia, desde entonces hemos estado ocupados en mil cosas distintas. Ahora quiero recordarlo con este vídeo recopilatorio de fotos del viaje, dedicándole así un buen homenaje. Aunque es complicado resumir 15 meses de viaje en un vídeo de 6 minutos, lo importante ha sido capturar la esencia y dejarnos un buen recuerdo. Sólo con editarlo ya lo ha conseguido. Espero que os guste, nos vemos en el próximo!   Aquí dejo el enlace directo a youtube, por si éste no se ve bien: https://www.youtube.com/watch?v=yRogzoBeF50 Estos son los países en los que estuvimos: Nueva Zelanda Islas Cook Australia Singapur Indonesia Malasia China Filipinas Vietnam Laos Camboya Tailandia Myanmar Sri Lanka Maldivas India La ruta y presupuesto de este gran viaje por Oceanía y Asia los podéis ver en el último post: http://micasaesredonda.com/ruta-por-asia-oceania-itinerario-gastos/ , así como en los 78 posts anteriores podréis encontrar todas nuestras historias e información práctica de los sitios en los que estuvimos, paso a paso....

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Mawlamyine y Hpa-An, el sur de Myanmar

Posted by on 10/02/2015 in Asia, Diarios de viaje, Myanmar, Un relato de Oceanía y Asia | 5 comments

Mawlamyine y Hpa-An, el sur de Myanmar

Mawlamyine y Hpa-An [mytabs name=’Mawlamyine y Hpa-An’] Tras disfrutar de Bagan y sus templos nos hemos venido a Mawlamyine y Hpa-An, en la que será la última etapa de estos 27 días en Myanmar. En principio estos dos lugares no entraban en nuestros planes, pero como conté al final del capítulo anterior, nuestras primeras opciones eran excesivamente caras para poder permitírnoslo, así que acabamos viniendo aquí a pasar nuestros últimos 6 días birmanos. Para venir hasta Mawlamyine y Hpa-An llegamos en bus nocturno desde Bagan a Yangon y, sin movernos de la estación, cogimos otro bus de 7 horas desde Yangon a Mawlamyine. No sé si lo he contado ya, pero los birmanos en los buses tienen la sana y bonita costumbre de vomitar como si no hubiera un mañana. Como mínimo uno por bus siempre nos da el recital, y a veces hay efecto dominó y tenemos orquesta sinfónica al completo. Yo ya me he acostumbrado, pero Carol corre siempre a ponerse la música. A nuestra llegada a Mawlamyine vimos que aquí hacía más calor que en el resto de Myanmar. Se encuentra más al sur, así que supongo que el invierno afectará menos. Buscamos refugio en una guesthouse barata (tarea difícil), donde conocimos a Miguel Ángel y Cathy, y exploramos un poco la ciudad y los alrededores. Mawlamyine nos aportó más bien poco. La ciudad (tercera en tamaño de Myanmar) está a orillas de un gran río y tiene un bonito complejo religioso en lo alto de una pequeña colina; nosotros alquilamos una moto para ir rumbo sur visitando varios sitios. La experiencia fue más el paseo en moto por la carretera que los sitios a visitar, que fueron un cementerio de la segunda guerra mundial y ¿a que no os imagináis qué más? ¡Pagodas y estatuas de Buda! Nos quedamos ojipláticos, boquiabiertos y patidifusos, ¡la primera vez que veíamos algo así en Myanmar! Ironías aparte, en la ruta vimos varias pagodas y la estatua del Buda reclinado más grande del mundo. Esta gente tiene un problema de complejos, yo creo. Se trata de un gigantesco Buda tumbado de 180 metros de largo y 30 metros de alto. Se puede entrar dentro, pero tiene bastante menos encanto que el de Monywa, y aún está en construcción. Pero no es sólo eso, aún hay más… Pese a no estar terminado, justo enfrente, a escasos 50 metros, están construyendo otro Buda reclinado, ¡que será aún mucho más grande! Quizás consigan batir el récord y construir el Buda más grande de la galaxia, ¿quién sabe? Lo que cuesta entender es por qué invertir toneladas de hormigón y dinero en construir Budas a destajo y pagodas en cimas imposibles en lugar de mejorar las condiciones de vida de los birmanos… Pero igual eso no es de mi incumbencia, claro. Además de todo esto, que hicimos por libre, hay una excursión organizada a una isla cercana llamada la «Isla del Ogro«, pero costaba 15 US$ por persona y no fuimos.   Como dije, visitamos Mawlamyine y Hpa-An. Y ya que la primera no nos convenció demasiado, tras un par de días pusimos rumbo a la segunda, a menos de 2 horas de distancia en autobús. También se puede hacer en un agradable paseo en barco, pero cuesta 10 veces más. Hpa-An es más pequeño que Mawlamyine, y diría que más acogedor, pese a no ser precisamente el pueblo de Heidi y el abuelo. Tiene un...

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Los templos de Bagan, amaneceres y atardeceres

Posted by on 08/02/2015 in Asia, Diarios de viaje, Myanmar, Un relato de Oceanía y Asia | 7 comments

Los templos de Bagan, amaneceres y atardeceres

Los templos de Bagan, amaneceres y atardeceres [mytabs name=’Bagan’] Llegamos al fin a Bagan, el sitio más visitado de todo Myanmar, famoso por sus templos en ruinas distribuidos a lo largo de kilómetros de paisaje llano y árido salpicado de árboles, como si de la sabana africana se tratase. Bagan también es famoso por sus amaneceres y atardeceres, espectaculares entre ruinas y bruma. Sin embargo, antes de Bagan, hicimos una noche en Pakokku, un pequeño pueblo que se encuentra a dos horas antes de llegar. Paramos aquí porque salimos de Monywa y su buda gigante a mediodía y hasta la noche no llegaríamos a Bagan, donde sabíamos que los alojamientos eran caros. Así que por ahorrar decidimos quedarnos en Pakokku. Fue un error. No sólo el alojamiento más barato de Pakokku ya era caro, si no que además resultó ser malo. El pueblo no tiene apenas nada que ver, salvo un bonito mercado local y la total ausencia de turistas, lo que hace que aquí los locales sean especialmente simpáticos con los extranjeros. ¡Sí, aún más! El clímax llegó cuando a las 4:00 am nos despertó el altavoz del monasterio que estaba a 50 metros cantando alegres tonadillas a volúmenes indecentes, dándonos la sensación de que el mismo Buda convertido en destructor de mundos venía a buscarnos. Nos levantamos muy cabreados y con la volátil idea de prenderle fuego al monasterio. Luego se nos pasó, con el café, mientras hacíamos manualidades durante el desayuno. Me explico. La entrada a Bagan cuesta 20 US$. No diré que no los valga, porque sería mentir. Pero si es cierto que, por lo que sabemos, todo ese dinero se lo queda el gobierno (la junta militar) y no se destina ni un dólar a potenciar la zona, ayudar al desarrollo de los pueblos o incluso mantener y reformar los templos y ruinas (sale de inversiones privadas, al parecer). Así que, como ayudar a potenciar el gobierno militar de Myanmar no entra en nuestros planes y teníamos unas entradas que nos habían dado, hicimos manualidades, porque habían caducado hacía una semana.   Las entradas a Bagan son válidas para 5 días. Sólo teníamos que cambiar con un boli (azul) un 13 por un 23 y ya serían válidas, aunque resultó ser más complicado de lo que parecía. Pero entre borrones, pintadas, la atónita mirada de los locales, mojar las entradas en el té, correr la tinta y demás experimentos, conseguimos un resultado parcialmente positivo y al final, contra todo pronóstico, ¡entramos en Bagan con los tickets caducados! Aunque yo prefiero decir “restaurados”, igual que muchos de los templos. Comenzamos viendo el amanecer en Bagan. Para eso alquilamos unas bicis eléctricas y a las 5:00 am nos fuimos, sin mucha idea, hacia los templos. Sabíamos que había uno especialmente famoso, la Shwesandaw Paya, el “sitio para ver el amanecer en Bagan”. Aunque estaría lleno de gente, queríamos probar allí el primer día. Entre la oscuridad de la noche, las prisas y la desorientación nos acabamos subiendo al primer templo que pudimos (no en muchos se puede subir), porque el amanecer se nos echaba encima. Seríamos más de 50 personas en ese templo, preparándonos para ver uno de los amaneceres más espectaculares que hemos visto en este viaje. Ingenuamente pensábamos “si aquí hay 50 personas, ¿cómo...

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Mandalay y el Buda gigante de Monywa

Posted by on 05/02/2015 in Asia, Diarios de viaje, Myanmar, Un relato de Oceanía y Asia | 7 comments

Mandalay y el Buda gigante de Monywa

Mandalay y el Buda gigante de Monywa [mytabs name=’Mandalay y Monywa’] Tras viajar a velocidades cercanas a las de la luz en el tren desde Hsipaw llegamos a Mandalay una cálida noche de invierno (suena bien, eh) junto con Amy y Artiq (canadienses ellos), con los que compartimos trayecto desde nuestra gueshouse en Hsipaw hasta nuestra marcha de Mandalay. Pese a ser la segunda ciudad más grande de Myanmar, veníamos avisados de que Mandalay no era New York ni París. Pero con lo que no contábamos era con pasear por calles desiertas y sin luz en compañía de apenas unas pocas figuras que deambulaban sombrías, como si de una película postapocalíptica de zombies se tratase. En otros lugares del mundo ya me habrían saltado las alarmas, pero una cosa se puede asegurar de aquí: Myanmar es un país seguro. El escaso encanto de Mandalay hace que venir hasta aquí sólo merezca la pena para poder visitar 3 pequeños sitios en sus alrededores, Sagaing, Inwa y Amarapura. Esta visita se puede hacer perfectamente en un día, bien en un tuk tuk (con conductor todo el día) o bien alquilando una moto, como hicimos nosotros cuatro (miento, en realidad fueron 2 motos, como supondréis). Ésta opción nos pareció más entretenida y también era más barata. El primer sitio, Sagaing, está a algo más de una hora en dirección sur, atravesando el gigantesco río Ayeyarwady. Es famoso por su colina repleta de templos, con buenas vistas del río y los alrededores desde lo alto. El calor hizo que no nos detuviéramos mucho y fuéramos directamente a la cima de la colina. ¡Siempre a lo más alto!   Como íbamos parando y a nuestro ritmo, decidimos no ir al segundo de los sitios, Inwa. Lo importante de este pequeño pueblo parece ser una serie de templos en los que hay que pagar entrada. Si algo abunda en Myanmar son los templos, las pagodas y los budas, así que nos saltamos Inwa con la intención de llegar a tiempo a la puesta de sol en Amarapura, el sitio más famoso de los alrededores de Mandalay. Cuando llegamos a Amarapura descubrimos que todo turista a 50 kilómetros a la redonda debía haber venido aquí. Había gente por doquier, paseando arriba y abajo, esperando a la puesta de sol. Y no sé dónde se meten, porque en la ciudad tampoco vimos demasiados. Amarapura es famosa por su puente, el más grande del mundo construido de teca. Es un puente bajito y alargado, muy pintoresco, sobre el que la gente camina de una punta a la otra mientras esperan a la puesta de sol. Puesta de sol que por cierto es impresionante. Saturados ya de fotos de puestas de sol y amaneceres, ¿eh? Pues ahí van unas cuantas más (y ya veréis en Bagan…). Pero no sé que esperáis, ¿fotos de la bolera y el club naútico?     Nos despedimos de Artiq y Amy, y también de Mandalay. Antes de ir a Bagan decidimos hacer una parada en un sitio que estaba -más o menos- a mitad de camino: Monywa. El motivo de nuestra visita a este pueblito local es visitar un descomunal buda, que equivocadamente creíamos que era «la estatua más grande del mundo«. ¡Malditas guías de viaje, siempre nos engañan! Más tarde nos enteraríamos de que la estatua más alta del mundo se encuentra en China. ¡Cómo no! Si tienes un...

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Hsipaw y los trenes en Myanmar

Posted by on 01/02/2015 in Asia, Diarios de viaje, Myanmar, Un relato de Oceanía y Asia | 4 comments

Hsipaw y los trenes en Myanmar

Hsipaw y los trenes en Myanmar [mytabs name=’Hsipaw y Trenes’] Llegamos a Hsipaw tras visitar el carismático Inle Lake y después de otro viaje en autobús nocturno que nos dejó de nuevo en medio de una oscura, fría y desolada calle a eso 5:00 am. ¿Lo harán aposta las compañías de buses, para ver guiris dormidos y desorientados por las calles? Al menos no corríamos riesgo de congelación, como al llegar a Kalaw. Hicimos una primera batida por Hsipaw (se pronuncia Sipó) en busca de una guesthouse barata para dejar nuestra mochilas y recorrer intrépidos los alrededores meternos en la cama y volver a dormir. Tras preguntar en un par de sitios nos quedamos en la guesthouse más barata que encontramos, pero no podíamos entrar hasta las 8:00 porque estaba llena. Esperamos en el «bar» de enfrente (con perdón al resto de bares el mundo) tomando un café con churros birmanos y hablando con Estefanía, una madrileña a la que despertamos sin querer: las paredes de las habitaciones eran de papel. La gente viene hasta Hsipaw a hacer trekkings, ya que el pueblo es muy tranquilo y tampoco hay demasiado que hacer.  Todos los alrededores están repletos de pequeños poblados en los que viven diferentes etnias; las rutas de los trekkings pasan por estos pueblos; duermes en sus casas, les conoces (aunque sea un poco)… Es una zona interesante. Se compara con el trekking de Kalaw al Lago Inle; conocimos gente que prefería éste y conocimos gente que prefería el otro, para gustos colores. Nosotros decidimos finalmente no hacer ninguno de estos trekkings de varios días porque teníamos muy reciente el anterior y además el tiempo no acompañaba demasiado, entre nubes y lluvia. Pese a ello, nos quedamos aquí 3 noches muy tranquilos y a gusto, el alojamiento era el más barato hasta la fecha en Myanmar.   Hasta la fecha no habíamos visto a ningún español en Myanmar. Franceses muchos, por todos lados, más que estupas (¡¡¡mentira!!!), pero no españoles. Pues bien, de repente conocimos a 6 de golpe. Aparte de Estefanía, que se fue esa tarde, hicimos un pequeño grupo estos días en Hsipaw con Alba, Vicky, Albert, Elena y Fer. Cada cual por su lado y con su viaje particular, todos estábamos de ruta por Myanmar e hicimos piña rápido, juntándonos para pequeñas caminatas de un día por los alrededores y echando las birras por la noche, ¡que no falten! Juntos, fuimos a ver unas cascadas uno de los días, pasando por un combo de cementerios adyacentes (birmano, chino y musulmán) y por pequeñas casas y granjas. La gente, como en todo Myanmar, siempre sonríe y te saluda. Las cascadas no eran Iguazú pero para echar la mañana no estuvo mal el paseo. Mientras tanto nos contábamos la vida. Al siguiente día hicimos otra ruta mañanera a unos hot springs (o aguas termales). Lo podría definir más bien como «3 pequeñas pozas de agua tibia junto al río»; sería más realista aunque sé que no suena tan atrayente. En una de ellas había unos birmanos bañándose y lavando ropa (la mejor manera de conservar unas aguas termales parece ser el detergente para la ropa…), y como en este país no ven muy bien eso de bañarse en bikini en su presencia, nos acabamos yendo a las del fondo, más ocultas, para que las chicas también se pudieran remojar.   El último día nos despedimos con pena, después de haber formado...

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Inle Lake, vida en el lago

Posted by on 31/01/2015 in Asia, Diarios de viaje, Myanmar, Un relato de Oceanía y Asia | 0 comments

Inle Lake, vida en el lago

Inle Lake, vida en el lago [mytabs name=’Inle Lake’] La recompensa a nuestros últimos 3 días de trekking desde Kalaw fue llegar a Inle Lake, posiblemente el destino más visitado de todo Myanmar tras Bagan. El trekking acabó en Tone Le, en el oeste del lago, desde donde una barca nos cruzó en 45 minutos hasta el centro neurálgico de Inle Lake, donde se concentran la mayoría de guesthouses y restaurantes: Nyaungshwe. Lo sé, el nombre parece el resultado de aporrear el teclado sin criterio, pero se llama así. Llegamos a Nyaungshwe a mesa puesta, como quien dice, porque ya teníamos el alojamiento reservado desde Kalaw. Era necesario para que pudieran enviarnos directamente nuestras mochilas grandes (incluido en el precio del trekking), así que al llegar sólo tuvimos que preguntar varias veces a los locales para encontrarlo y darnos nuestra merecida ducha. Se supone que Nyaungshwe es uno de los principales centros mochileros del país, y puede ser si lo comparamos con el resto de sitios. Pero basta con pasear por sus calles tranquilas y ver la vida local, salpicada esporádicamente por algún restaurante o guesthouse, para darte cuenta de que a Myanmar el turismo no ha llegado como a otros países. Aún así, es uno de los pocos sitios donde podrás encontrar alguna opción gastronómica no local (pasta, hamburguesas, pizzas, comida india…), pero todo algo más caro, por supuesto. En el pueblo hay algún monasterio y, como en todo Myanmar, varias pagodas, doradas y relucientes. El país está lleno de ellas. Pero sobre todo se ve que toda la región de Inle Lake gira en torno al propio lago, como veríamos más adelante. También se pueden hacer pequeñas escapadas en bici a las afueras, pero nosotros no las hicimos.   Quedamos con Nick y Julie, nuestros compañeros en el trekking, para hacer un día de tour por Inle Lake. Los precios por contratar una barca para todo el día son más o menos estándar, y baratos. En nuestro caso fueron 15 US$ por la barca, así que tocábamos a 3’75 US$ por persona. Por supuesto, algo tan barato siempre tiene una razón detrás, como descubrimos después. Aconsejados por gente que habíamos ido conociendo, decidimos comenzar nuestro tour a las 5:30 de la mañana, para impregnar en nuestra retina ese mágico momento del amanecer en el que el sol se perfila sobre la silueta de los montes junto a los que descansa el plácido Inle Lake. La realidad fue bien distinta. Lo único que impregnó nuestras retinas fue el agua, porque amaneció nublado y lluvioso. Elegimos mal día para hacer el tour, ni rastro de sol, en las fotos os daréis cuenta. Al menos el barquero tuvo la amabilidad de dejarnos una manta y un paraguas por niño, así que íbamos arrebujados en una y cubiertos con el otro mientras la barca se deslizaba por el lago y veíamos a los pescadores remar con un pie mientras manejaban la red de pesca con las manos, sin duda la estampa más famosa de Inle Lake.   El tour, como decía, tenía trampa. Como casi todos, vaya. Y es que, entre visita y visita a los principales sitios de Inle Lake, el barquero nos iba colando una parada a una tienda de cada tipo: plata primero, abalorios de distinta clase después, una fábrica de telares a continuación y una fábrica de cigarros para culminar. Y porque le dijimos que NO al restaurante. A cambio he...

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De Kalaw a Inle Lake, 3 días de trekking

Posted by on 27/01/2015 in Asia, Diarios de viaje, Myanmar, Un relato de Oceanía y Asia | Comentarios desactivados en De Kalaw a Inle Lake, 3 días de trekking

De Kalaw a Inle Lake, 3 días de trekking

De Kalaw a Inle Lake, 3 días de trekking [mytabs name=’De Kalaw a Inle Lake’] Tras entrar  a Myanmar por Yangon y la Golden Rock, nuestra visita al país continuó dirección noreste, hacia Kalaw, en un bus nocturno. Pronunciado “Caló”, en realidad lo que aquí hace es un frío del carajo. El bus nos escupió a las 4:30 am en mitad de una desolada calle a la que bajamos en chanclas, totalmente vendidos al frío en la oscuridad de la noche. Un muchacho que allí había (pobre de él también) nos ofreció su guesthouse; estaba algo lejos pero nos llevaban, así que nos zambullimos en el coche calentito y allí que fuimos, a dormir otra vez. -“ Myanmar es un infierno”- decían. –“¡500 grados a la sombra, ya veréis!”- así que veníamos preparados para el calor extremo. Pero es enero. Y en ciertas partes del país se nota más que en otras. En Kalaw había 5 grados de mínima, lo cual quizás para ti, oh lector, no sea mucho, pero para nosotros, tras meses de eterno verano, era como estar en la boda del Yeti. El pueblo es muy tranquilo. En realidad todo el que viene hasta aquí lo hace para realizar un trekking de Kalaw a Inle Lake, uno de los principales destinos del país. Y con esa intención vinimos también nosotros. Tras documentarnos un poco y estudiar las distintas opciones que teníamos sobre la mesa, contratamos un tour de 3 días y 2 noches (todo incluido, como en Punta Cana), hicimos alguna compra de última hora (p. ej: zapatillas) y nos dispusimos a gastar suela. Hicimos el trekking junto a Julie y Nick, belga y estadounidense, muy majetes ellos. De las dos opciones de ruta que se nos plantearon, entre los 4 decidimos optar por la opción más “social” frente a la otra opción, más “paisajística”. Creíamos que éste era un trekking enfocado a la gente y las etnias, a los pueblos en los que pasas el tiempo, más que a una sobrecogedora belleza a nivel paisajístico. En los 3 días de trekking atravesamos distintos tipos de paisajes: desde enormes campos de chili y otras plantaciones a colinas y zonas boscosas, pasando por zonas que parecían Castilla la Mancha. En Myanmar, ¿eh? Qué locura.     Parábamos en los pueblos, hablábamos con la gente por el camino, con familias que se desplazaban de pueblos lejanos para trabajar en la construcción (muy artesanal) de pequeñas carreteras, con trabajadores en los campos de chili… Todo gracias a nuestra guía e intérprete, Nangbo. De hecho la primera noche dormimos en su pequeño poblado natal, en casa de su madre, en unas mantas extendidas en el salón. La gente de esta zona es un encanto. Además, se nota que esta opción de ruta es la menos transitada, ya que apenas vimos otro grupo de turistas durante el primer día y medio de trekking. Su familia nos acogió, siempre sonriente, e incluso nos prestaron sus ropas tradicionales para “hacernos la foto”. Durante el camino, Nangbo también nos paró en alguna escuela local, donde nos metió en las clases aprovechando su “recreo” para que viéramos como eran por dentro y pudiéramos hablar también con algunos niños y profes. Intentamos molestar lo mínimo posible, eso sí. Pero ellos estaban encantados con los turistas y...

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Yangon y la Golden Rock, introducción a Myanmar

Posted by on in Asia, Diarios de viaje, Myanmar, Un relato de Oceanía y Asia | 2 comments

Yangon y la Golden Rock, introducción a Myanmar

Yangon y la Golden Rock, introducción a Myanmar [mytabs name=’Yangon y la Golden Rock’] ¡Mingalaba! Llegamos a Myanmar con las expectativas muy altas. Éste será el 13º país que visitemos este viaje, que cumplirá un añito de duración durante este mes de Enero. ¡Y parece que fue ayer cuando nos fuimos! Y como todo lo que hemos oído de Myanmar es bueno, ¡venimos con fuerzas y ganas! Myanmar es en teoría el país más virgen y menos explotado de todo el Sudeste Asiático, abierto para el turismo hace no demasiados años. Aterrizamos en Yangon desde Bangkok, como casi todo el mundo que no cruza por los escasos 2 o 3 pasos terrestres abiertos que existen. Es curioso que, pese a tener frontera con 5 países (Bangladesh, India, China, Laos y Tailandia), tan sólo éste último tiene abiertas las fronteras con Myanmar. Pese a que existe también un paso a la India, hoy por hoy son necesarios permisos especiales que ascienden a los 150-200 US$, por lo que hemos oído. Nada más pasear por Yangon, la principal ciudad de Myanmar (¡que no la capital! ¿Alguien sabe cómo se llama?), ya saboreas algo distinto, y más si vienes de Bangkok, primerísimo mundo en comparación. La ciudad no es que sea bonita, que no lo es, pero tiene vida y esencia local. La gente te mira al pasar. Muchos saludan, la mayoría te sonríen. Los birmanos son de sonrisa fácil, sólo tienes que medio esbozar una y en su cara se dibuja una amplia sonrisa. Son por lo general gente sencilla y amable. A decir verdad, la única atracción turística que realmente llama la atención de Yangon es la Shwedagon Paya, una gigantesca pagoda en lo alto de una pequeña colina a las afueras. Completamente dorada y perfectamente iluminada por la noche, es el lugar budista más sagrado de todo el país y aquel que todo birmano debería visitar al menos una vez en su vida. Vinimos aquí a ver el atardecer y no nos decepcionó en absoluto. Basta pasear un sólo día por Yangon para apreciar un buen número de detalles que hacen de Myanmar un país distinto. Por ejemplo: – Pese a que se conduce por la derecha, casi todos los vehículos tienen el volante también en el lado derecho. Esto  es porque la mayoría de ellos, o bien son japoneses (baratos), o bien son de antes de los 70, cuando los militares cambiaron el sentido de la circulación. – En Yangon están prohibidas las motos. Los rumores dicen que un alto mando militar fue atropellado por una de ellas y desde entonces se prohibieron, no sabemos si es cierto. – La mayoría de la gente pasa el día masticando betelnut, una mezcla de tabaco y varias-cosas-más que deja a la gente la boca roja (pasan el día haciendo gargajos y escupiendo saliva roja, muy agradable) y los dientes en un estado paupérrimo. Yo lo probé y la verdad es que no es gran cosa. – Para llamarse unos a otros (en todas partes) lanzan una especie de besos con sonido, exactamente igual que si estuvieras llamando a un perro. – El dinero. El maldito dinero. Pagar con moneda local (kyats) es ahora mucho más fácil que hace unos años, pero se siguen usando mucho los dólares, sobre todo para cantidades grandes. Los dólares tienen que estar en perfecto estado...

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