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EPÍLOGO

EPÍLOGO

on 26/08/2007

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EPÍLOGO

Javi
Como diría Hanníbal, del Equipo A (encendiéndose un puro)…”me encanta que los planes salgan bien” y es que salvo el tema del tren de los cielos, todo lo demás ha salido a pedir de boca, aunque eso sí, tras ello hay un gran trabajo de preparación y desde el principio nos supimos coordinar muy bien, al igual que con este diario, que llega ya a su fin, y que nos alegra haber compartido con todos vosotros.

Y bueno, ¿qué más puedo decir de este viaje que no sepáis ya? Quizá que hace ya muchos años leí un libro sobre las primeras expediciones al Everest, “la última ascensión”, y contaba una fascinante historia sobre la capacidad de superación y el espíritu de conquista, en el que 2 montañeros desaparecieron ascendiendo hacia lo desconocido, buscando hollar la cima más alta. Y creo que es cuando lees estas historias, cuando las escuchas,…que una voz interior, quizás esa curiosidad innata que todos llevamos dentro,.. te pide a gritos salir de casa en busca de aventuras, experiencias y de esas regiones tan poco conocidas en los mapas y a la vez tan lejanas. Es en ese momento cuando sin querer nace un día, y con él, una idea. Y es que algunos viajes empiezan antes de lo que uno cree y a veces nunca terminan.

Recorrimos miles de kilómetros en pos de un sueño, cruzamos Asia de oeste a este y luego atravesamos los Himalayas, conocimos muchas culturas y formas de ver diferentes, alcanzamos con la vista el gran Everest…pero lo más grande fue no lo qué vivimos, sino cómo lo vivimos, esos fantásticos compañeros que tuve con los que pasé muy buenos ratos, y la satisfacción personal de haber llegado en este viaje un poco más lejos, un poco más alto, un poco más.. Ir tras las huellas de viajeros tan ilustres y haber alcanzado un poco de lo que ellos alcanzaron llegando a lugares tan míticos como lejanos, es una sensación enorme. Gracias a personajes como George Mallory, Alexandra David-Neel, y otros más…que nos enseñan que todos los sueños se pueden conseguir, y a ese propósito debió responder mi capacidad de soñar.

Calero
Bueno, por mi parte tengo que opinar que este viaje ha sido un viaje único, una ruta de miles de kilómetros que fue una lástima no pudiéramos completar íntegramente por tierra. A diferencia de un viaje de exploración a fondo de un país, este viaje era una ruta, algo dinámico, un trayecto para ver los contrastes entre los distintos pueblos y paisajes, entre gentes y culturas, con el añadido de realizar recorridos míticos, de ver sitios con cuyos nombres sueñas de pequeño y de no tan pequeño, de llegar donde muchos quisieron, de demostrar que las fronteras son mucho mas débiles de lo que parece… un viaje que en el fondo lo que más ha conseguido, aparte del consabido conocimiento turístico de lo visitado, ha sido el conseguir hacer del mundo un sitio mucho más pequeño a mis ojos, de ver que los límites te los pones tú y que al fin y al cabo, querer es poder.

Sinceramente, esperaba encontrar muchas más dificultades en el camino, muchas más trabas por lo desconocido de los sitios, pero quizás gracias a los geniales compañeros de viaje que he tenido, al final me ha parecido un viaje sencillo y muy muy agradable.

También me ha parecido increíble todo el seguimiento que ha tenido el diario, gracias a todos por leerlo, y espero que este relato sirva para que otros se lancen a hacer este viaje u otro parecido, aunque sea en la otra punta del mundo. Y a mis compañeros: que cuando queráis, otro.

Cris
Buuuuffff, creo que va a ser difícil poner en un solo párrafo (los que me conocéis sabéis que resumir no es lo mío) un punto y final a un viaje que ha batido todos nuestros “récords personales”: en pocos días hemos hecho el trayecto más largo de tren, el vuelo más largo, la espera más larga en un aeropuerto, hemos superado también nuestro récord de altura, hemos tenido una mayor diferencia horaria de la que habíamos tenido nunca, etc. Pero todo eso han sido circunstancias adicionales que quedan empequeñecidas por todo lo que hemos vivido. Nos lo curramos muchísimo y la sensación de ver que al final las cosas salen bien es indescriptible. Estás flipando por todo lo que ves, pero también por el hecho de haberlo conseguido. Hemos estado en tantos lugares no solo increíbles en sí mismos, sino con una gran carga simbólica que hacen que la impresión sea aún mayor. Yo, a ratitos, me iba diciendo a mi misma: ‘eh, que estás en el Transi’, ‘estás nadando en el Baikal, en plena Siberia’, ‘estás en la Mongolia profunda’, ‘estás… trepando… por la Gran Muralla’ (pensamiento entrecortado a causa de los resoplidos) o ‘estás viendo el Everest’. Y además de que las cosas hayan salido bien y de haber estado en esos sitios que nunca me hubiera imaginado, he tenido la suerte de poder hacerlo en la mejor compañía. ¿Lo mejor del viaje? Sin duda, haberlo vivido 

——————————————————————- FIN ————————————————————————-






Saliendo de Asia
Grecia – Ruta

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